Por Rigoberto Escobar López, Lorena Seijo y Leonardo Cereser
Prensa Libre (19 jul 07)
Después de tres días de disturbios, en Sayaxché, Petén, se vivía una tensa calma la tarde de ayer, luego de que las autoridades liberaran a cuatro pobladores detenidos, sindicados de participar en manifestaciones el martes.
A cambio, la comunidad soltó a 11 policías que tenían como rehenes desde la noche de ese mismo día.
Sayaxché es un pueblo sin ley, esta población de mayoría q’eqchi’ vive desde el lunes sin Policía ni autoridades municipales, luego de que la población linchó a personas señaladas de robo de niños, y mató a Manuel Leopoldo Saguén y vapuleó a su esposa Luz Max Mucz.
Las autoridades de la subestación local de Policía rescataron a la Luz Max, pero la población –que vive psicosis por el robo de niños– arremetió contra los seis agentes de la subestación del municipio, hasta que los uniformados y la sindicada huyeron del lugar.
La ingobernabilidad continuaba y nadie sabía del paradero del alcalde Luis Navarijo Estrada, a quien los pobladores buscan para que explique acerca de señalamientos en su contra por falsificaciones de fe de edad para dar niños en adopción.
La población permanecía paralizada el martes: ni comercios ni el ferry que une la comunidad con el resto de Petén funcionaban.
En ese momento, llegaron las fuerzas antimotines de la Policía, quienes ayer por la tarde y entrada la noche en uso de la fuerza y bombas lacrimógenas dispersaron a los habitantes.
En este enfrentamiento resultaron dos campesinos heridos de bala –fueron trasladados al hospital de Sayaxché– y cuatro capturados, identificados como Paulino Cah Ichi, Ixirio Choc Xuc, Pedro Pec Xol y Emilio Pop.
Los antimotines que llegaron a reprimir, cuando abandonaron el lugar, se apostaron en la orilla opuesta del río La Pasión.
Caen policías en retén
Ayer por la mañana, la tensión y enojo continuaban y fue latente cuando los pobladores montaron barricadas y retenes en las entradas del pueblo, en ese momento fueron retenidos 11 refuerzos policiacos provenientes de la comisaría 51 de Alta Verapaz.
Los agentes –que, según informaron testigos, intentaron defenderse con disparos– fueron despojados de sus armas, y en pantalones cortos, camisetas, descalzos y engrilletados los llevaron a la orilla del río La Pasión, a la vista de policías antimotines y soldados que observaban desde la orilla de enfrente.
Esta retención obligó a buscar una negociación, en la cual los pobladores solicitaban que para liberar a los policías debían entregarles a los cuatro manifestantes capturados y además debía renunciar el alcalde.
Inicio de negociación
A las 12:30 horas, llegó al lugar el gobernador de Petén, Carlos Kuylen Morales, acompañado de miembros de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y otros funcionarios para negociar.
Luego de varios intentos de diálogo, donde los pobladores amenazaban con retener al gobernador, la negociación se trasladó a la concha acústica; allí, la población exigía la liberación de los capturados.
Mientras tanto, en los alrededores circulaba el microbús de la Policía, pero era conducido por pobladores encapuchados, armados, que portaban las cápsulas de gases lacrimógenos, a modo de burla.
Luego de varias horas de negociación, a las 17:30 horas, la población logró su cometido y se dio el intercambio de manifestantes capturados por policías retenidos.
A pesar de esto, Sajaxché sigue sin autoridades policiales y ediles.
La bola de nieve
En el primer semestre han sido asesinadas ocho personas en linchamientos, pero este mes de julio ha habido ya seis intentos:
En seis meses, han sido linchados siete hombres y una mujer.
Ha habido otros 40 intentos de linchamiento; de éstos, en 32 las víctimas eran hombres y en ocho, mujeres.
Otras 40 personas han sido vapuleadas por turbas que las sindicaban de ser delincuentes.
En junio, se agudizó la psicosis por el caso de una niña asesinada en Camotán, Chiquimula, donde la población linchó a una mujer sindicada en el hecho.
En julio, se documentaron seis casos más, donde murieron un hondureño y un vecino de Sayaxché.
En Cunén, Quiché, nunca se había reportado la sustracción de menores; sin embargo, se conoció un caso a principios de este mes. Los vecinos detuvieron y vapulearon a un joven de 18 años, a quien una mujer le había pagado Q25 mil por llevarle un niño de entre 3 y 5 años.
Narcotráfico
La historia reciente del municipio de Sayaxché, Petén, está estrechamente vinculada al narcotráfico. La ubicación del municipio, dentro de la selva petenera, ha propiciado que los narcotraficantes utilicen los terrenos cercanos como pistas de aterrizaje.
La relación con el narcotráfico también ha originado en los vecinos cierta resistencia a establecer buenas relaciones con la Policía u otro tipo de autoridades, a las que de alguna manera también los narcotraficantes han sobornado.
En el 2003, el alcalde de Sayaxché, Guillermo de Jesús Segura de la Cruz, fue asesinado por sujetos que portaban armas AK-47, supuestamente porque formaba parte de un cartel de la droga.
Según revelaron las autoridades, Otto Herrera fue quien dio la orden de ejecutarlo. Un año después, sus hijos Ricardo de Jesús y Jonny Javier Segura Sagastume también aparecieron muertos.
El hecho de ir armados es una costumbre establecida en el área, tanto con armas de fuego como con machetes, que utilizan para tomar la justicia por su mano.
Según Henry López, director adjunto de la Policía Nacional Civil, “la mayor parte de la población se muestra favorable a las acciones del narcotráfico y evidentemente la poca presencia policial no ayuda a mantener el control”.
Según relató un vecino del lugar, hace tres días, cuando cayó una avioneta cargada de cocaína en las cercanías del municipio, dos vehículos con hombres fuertemente armados llegaron a buscar el cargamento, para entregárselo al capo de Cobán, Ottoniel Turcios el Loco.
Registro y análisis de episodios sobre esta forma de violencia colectiva, desde una perspectiva comparada.
19 July 2007
18 July 2007
Robo de niños causa psicosis
Por Rigoberto Escobar López y Edwin Perdomo
Prensa Libre (18 jul 07)
Los casos de linchamiento y vapuleos que se han producido en los últimas semanas en Petén e Izabal han causado varias muertes y lesiones a presuntos robaniños. La psicosis que vive la población preocupa a las autoridades gubernamentales y religiosas.
En el caso de Petén, la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público aseguran no tener ninguna denuncia formal sobre supuestos robos de menores.
Sin embargo, en Sayaxché, un grupo de vecinos sindicó a los esposos Manuel Leopoldo Saguén y Luz Araceli Max Mucz, de este ilícito. Saguén fue quemado vivo y su esposa fue vapuleada y entregada a la PNC.
Un caso similar ocurrió en la aldea La Comunidad, Lívingston, Izabal, en donde Luis Antonio Cuc, Mateo Rax y Martha Tiul Chocoj fueron aprehendidos por los pobladores, quienes se aglomeraron frente a la PNC para evitar que los capturados fueran sacados. Finalmente, la PNC los consignó.
El gobernador de Petén, Carlos Kuylen Morales, dijo que hay muchos rumores sobre robo de infantes, lo que origina psicosis e intolerancia. Refirió que muchas personas que llegan por primera vez a un poblado son acusadas de robaniños y agredidos.
Nelson Larios, presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas, citó que es preocupante que se cometan ilegalidades para hacer justicia.
Prensa Libre (18 jul 07)
Los casos de linchamiento y vapuleos que se han producido en los últimas semanas en Petén e Izabal han causado varias muertes y lesiones a presuntos robaniños. La psicosis que vive la población preocupa a las autoridades gubernamentales y religiosas.
En el caso de Petén, la Policía Nacional Civil y el Ministerio Público aseguran no tener ninguna denuncia formal sobre supuestos robos de menores.
Sin embargo, en Sayaxché, un grupo de vecinos sindicó a los esposos Manuel Leopoldo Saguén y Luz Araceli Max Mucz, de este ilícito. Saguén fue quemado vivo y su esposa fue vapuleada y entregada a la PNC.
Un caso similar ocurrió en la aldea La Comunidad, Lívingston, Izabal, en donde Luis Antonio Cuc, Mateo Rax y Martha Tiul Chocoj fueron aprehendidos por los pobladores, quienes se aglomeraron frente a la PNC para evitar que los capturados fueran sacados. Finalmente, la PNC los consignó.
El gobernador de Petén, Carlos Kuylen Morales, dijo que hay muchos rumores sobre robo de infantes, lo que origina psicosis e intolerancia. Refirió que muchas personas que llegan por primera vez a un poblado son acusadas de robaniños y agredidos.
Nelson Larios, presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas, citó que es preocupante que se cometan ilegalidades para hacer justicia.
14 July 2007
Once intentos de linchamiento en menos de un mes
Por Luis Ángel Sas
elPeriódico (14 jul 07)
Desde que ocurrió el secuestro y la posterior muerte de la niña Alba Mishell España, de 9 años, el 15 de junio, en Camotán, Chiquimula, y el posterior linchamiento de una mujer a quien acusaban de ser la responsable de robar a la menor, han aumentado los casos vinculados a la sustracción de menores, según la Comisión Nacional para la Prevención de Linchamientos.
Desde ese día hasta la fecha, han ocurrido 11 casos más, donde murió otra persona y 25 han sido golpeadas, entre ellas 2 extranjeros.
En algunos casos, las autoridades han determinado que las víctimas se encontraban vinculadas al tráfico de menores; sin embargo, en otras ocasiones, se trata de simples suposiciones de la población, que ha atacado a personas inocentes.
Por ejemplo, el 6 de julio pasado, pobladores de Dolores, Petén, lincharon a un hombre de origen hondureño a quien acusaban, junto a otras cinco personas, de robar niños en ese lugar. La víctima, identificada como German Noriega, de 48 años, murió lapidado en el lugar.
Cerca de ese lugar, el 4 de julio, en Flores, Petén, dos jóvenes estuvieron a punto de ser linchados.
A ellos también se les acusaba de robar niños. Las víctimas eran desconocidas en el lugar. Fueron liberadas después de que llegó un empresario a mediar. Posteriormente, se determinó que se trataba de vendedores de electrodomésticos.
En el primer caso, las autoridades demostraron que uno de los niños que acompañaba a la víctima no era su hijo, como él lo aseguró al principio. En el segundo, los sindicados no tenían nada que ver con el delito que se les imputaba.
Los turistas extranjeros tampoco escapan de las sospechas de los pobladores. El 1 de julio, en la aldea Los Pijales, Chicamán, Quiché, los aldeanos retuvieron por varias horas al ciudadano holandés Marten Bley Jensen, y al norteamericano Gregor Richard Sehwendeni. A ellos los acusaron de querer robar un niño, después de que bromearan con un menor y este corriera a denunciarlos.
Los retuvieron por varias horas. Al final, los dejaron libres, pero cuando llegaron a su vehículo, encontraron roto el vidrio delantero, les robaron dinero y una computadora.
Reacción en cadena
El vocero de la Corte Suprema de Justicia, Guillermo Melgar, confirma que han aumentado los casos de este tipo, desde el fenómeno de Cunén, Quiché, donde se registraron disturbios. “Lo que pasa es que tocan a la gente donde más le preocupa (los niños). Sin embargo, en Cunén, las personas que acusaban, hirieron y estuvieron a punto de linchar a una persona que no estaba en sus cabales”, dijo.
El subdirector general de Seguridad Pública, Isabel Agustín Mendoza, también confirmó que los últimos linchamientos se encuentran ligados, en su mayoría, al tema de sustracción de niños.
El Fiscal General, Juan Luis Florido, señaló sus duda con relación a quiénes se encuentran detrás de los linchamientos. “En el país, lamentablemente, hemos visto recientemente el crecimiento de los linchamientos. Sin embargo, muchos de los casos son producto de que personas inescrupulosas se aprovechan de la ignorancia de las personas y les hacen ver un panorama irreal”.
Nidia Aguilar, defensora de la Niñez, de la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos, señaló que las autoridades deben poner más atención en este tema, para que cese la práctica ilegal.
La alternativa
El director adjunto de la Policía Nacional Civil (PNC), Henry López, dijo que a principios de año se creó un unidad para que mantenga comunicación directa con las poblaciones para evitar más linchamientos. “Tratarán de crear conciencia para que no sigan con esta práctica”.
Debido a que los ajusticiamientos afectan el turismo, el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) inició una serie de capacitaciones con líderes comunitarios para hacerles ver la importancia de los turistas, según informó Roxana Meyer, quien representa al Inguat en la Comisión Nacional para la Prevención de Linchamientos en el país.
Últimos casos relacionados con robo de menores:
Chiquimula:
15 de junio
fue linchada una mujer, en Camotan, Chiquimula, por el rapto y posterior asesinato de una niña. Además, fueron vapuleadas otras dos mujeres.
Chiquimula:
17 de junio
pobladores de Jocotán intentaron linchar a una mujer a quien acusaban de traficar niños.
Jalapa:
30 de junio
José Pio, de 37 años, estuvo a punto de ser linchado por una turba que le acusaba de robarse a un niño de 10 meses.
Quiché:
1 de julio
pobladores de la aldea Chicamán, Quiché, retuvieron y amenazaron con linchar a dos extranjeros por acercarse a hablar con un niño. Las víctimas fueron Marten Bley Jensen (holandés) y Gregor Richard Sehwendeni
(estadounidense).
Quiché:
2 de julio
Un joven se libró de ser linchado en Cunén, Quiché, después de que la población lo acusaba de sustraer a dos niños. Los pobladores quemaron la subestación de la Policía y el juzgado del lugar.
Petén:
3 de julio
La Policía detuvo en Flores a cuatro personas porque supuestamente llevaban a cinco niños en un taxi. No pudieron comprobar que uno de los menores fuera su familiar. La población se enteró e intentó lincharlos.
Petén:
4 de julio
Dos jóvenes se salvaron de ser linchados, después de que la población los acusó “de buscar niños
para robar”, sin embargo, ellos se dedicaban a vender electrodomésticos.
Quiché:
5 de julio
Cerca de 200 pobladores del cantón Camanchaj, Chichicastenango, Quiché, intentaron linchar a dos mujeres y dos hombres supuestamente porque preguntaban si alguien quería vender a sus niños. Al final, les cortaron el cabello,
los azotaron y los obligaron a
salir desnudos de la aldea.
Petén:
6 de julio
Fue linchado un ciudadano hondureño en Dolores, Petén. Los pobladores lo acusaron de robar niños en el lugar. La víctima fue identificada como German Noriega,
de 48 años.
Petén:
6 de julio
Trescientos vecinos de San Luis
golpearon a Ricardo Pop Co, de 29 años, porque supuestamente se dedicaba a robar niños.
Izabal:
11 de julio
Dos mujeres escaparon de un grupo de 70 personas. Se les acusaba de robar a un niña de 9 meses, fueron detenidas por la Policía.
elPeriódico (14 jul 07)
Desde que ocurrió el secuestro y la posterior muerte de la niña Alba Mishell España, de 9 años, el 15 de junio, en Camotán, Chiquimula, y el posterior linchamiento de una mujer a quien acusaban de ser la responsable de robar a la menor, han aumentado los casos vinculados a la sustracción de menores, según la Comisión Nacional para la Prevención de Linchamientos.
Desde ese día hasta la fecha, han ocurrido 11 casos más, donde murió otra persona y 25 han sido golpeadas, entre ellas 2 extranjeros.
En algunos casos, las autoridades han determinado que las víctimas se encontraban vinculadas al tráfico de menores; sin embargo, en otras ocasiones, se trata de simples suposiciones de la población, que ha atacado a personas inocentes.
Por ejemplo, el 6 de julio pasado, pobladores de Dolores, Petén, lincharon a un hombre de origen hondureño a quien acusaban, junto a otras cinco personas, de robar niños en ese lugar. La víctima, identificada como German Noriega, de 48 años, murió lapidado en el lugar.
Cerca de ese lugar, el 4 de julio, en Flores, Petén, dos jóvenes estuvieron a punto de ser linchados.
A ellos también se les acusaba de robar niños. Las víctimas eran desconocidas en el lugar. Fueron liberadas después de que llegó un empresario a mediar. Posteriormente, se determinó que se trataba de vendedores de electrodomésticos.
En el primer caso, las autoridades demostraron que uno de los niños que acompañaba a la víctima no era su hijo, como él lo aseguró al principio. En el segundo, los sindicados no tenían nada que ver con el delito que se les imputaba.
Los turistas extranjeros tampoco escapan de las sospechas de los pobladores. El 1 de julio, en la aldea Los Pijales, Chicamán, Quiché, los aldeanos retuvieron por varias horas al ciudadano holandés Marten Bley Jensen, y al norteamericano Gregor Richard Sehwendeni. A ellos los acusaron de querer robar un niño, después de que bromearan con un menor y este corriera a denunciarlos.
Los retuvieron por varias horas. Al final, los dejaron libres, pero cuando llegaron a su vehículo, encontraron roto el vidrio delantero, les robaron dinero y una computadora.
Reacción en cadena
El vocero de la Corte Suprema de Justicia, Guillermo Melgar, confirma que han aumentado los casos de este tipo, desde el fenómeno de Cunén, Quiché, donde se registraron disturbios. “Lo que pasa es que tocan a la gente donde más le preocupa (los niños). Sin embargo, en Cunén, las personas que acusaban, hirieron y estuvieron a punto de linchar a una persona que no estaba en sus cabales”, dijo.
El subdirector general de Seguridad Pública, Isabel Agustín Mendoza, también confirmó que los últimos linchamientos se encuentran ligados, en su mayoría, al tema de sustracción de niños.
El Fiscal General, Juan Luis Florido, señaló sus duda con relación a quiénes se encuentran detrás de los linchamientos. “En el país, lamentablemente, hemos visto recientemente el crecimiento de los linchamientos. Sin embargo, muchos de los casos son producto de que personas inescrupulosas se aprovechan de la ignorancia de las personas y les hacen ver un panorama irreal”.
Nidia Aguilar, defensora de la Niñez, de la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos, señaló que las autoridades deben poner más atención en este tema, para que cese la práctica ilegal.
La alternativa
El director adjunto de la Policía Nacional Civil (PNC), Henry López, dijo que a principios de año se creó un unidad para que mantenga comunicación directa con las poblaciones para evitar más linchamientos. “Tratarán de crear conciencia para que no sigan con esta práctica”.
Debido a que los ajusticiamientos afectan el turismo, el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) inició una serie de capacitaciones con líderes comunitarios para hacerles ver la importancia de los turistas, según informó Roxana Meyer, quien representa al Inguat en la Comisión Nacional para la Prevención de Linchamientos en el país.
Últimos casos relacionados con robo de menores:
Chiquimula:
15 de junio
fue linchada una mujer, en Camotan, Chiquimula, por el rapto y posterior asesinato de una niña. Además, fueron vapuleadas otras dos mujeres.
Chiquimula:
17 de junio
pobladores de Jocotán intentaron linchar a una mujer a quien acusaban de traficar niños.
Jalapa:
30 de junio
José Pio, de 37 años, estuvo a punto de ser linchado por una turba que le acusaba de robarse a un niño de 10 meses.
Quiché:
1 de julio
pobladores de la aldea Chicamán, Quiché, retuvieron y amenazaron con linchar a dos extranjeros por acercarse a hablar con un niño. Las víctimas fueron Marten Bley Jensen (holandés) y Gregor Richard Sehwendeni
(estadounidense).
Quiché:
2 de julio
Un joven se libró de ser linchado en Cunén, Quiché, después de que la población lo acusaba de sustraer a dos niños. Los pobladores quemaron la subestación de la Policía y el juzgado del lugar.
Petén:
3 de julio
La Policía detuvo en Flores a cuatro personas porque supuestamente llevaban a cinco niños en un taxi. No pudieron comprobar que uno de los menores fuera su familiar. La población se enteró e intentó lincharlos.
Petén:
4 de julio
Dos jóvenes se salvaron de ser linchados, después de que la población los acusó “de buscar niños
para robar”, sin embargo, ellos se dedicaban a vender electrodomésticos.
Quiché:
5 de julio
Cerca de 200 pobladores del cantón Camanchaj, Chichicastenango, Quiché, intentaron linchar a dos mujeres y dos hombres supuestamente porque preguntaban si alguien quería vender a sus niños. Al final, les cortaron el cabello,
los azotaron y los obligaron a
salir desnudos de la aldea.
Petén:
6 de julio
Fue linchado un ciudadano hondureño en Dolores, Petén. Los pobladores lo acusaron de robar niños en el lugar. La víctima fue identificada como German Noriega,
de 48 años.
Petén:
6 de julio
Trescientos vecinos de San Luis
golpearon a Ricardo Pop Co, de 29 años, porque supuestamente se dedicaba a robar niños.
Izabal:
11 de julio
Dos mujeres escaparon de un grupo de 70 personas. Se les acusaba de robar a un niña de 9 meses, fueron detenidas por la Policía.
12 July 2007
Aflige el robo de niños
Por Prensa Libre (12 jul 07)
El constante robo de niños en el país mantiene en zozobra a los padres de familia y la falta de aplicación de la justicia obliga a los pobladores a la detención y vapuleo de algunos o quemar vivos a quienes se cree que son culpables.
Ana Rutilia Ical, delegada regional de la Defensoría de la Mujer Indígena, en Alta Verapaz, manifestó: “El robo de niños no es un tema nuevo en el departamento, pues desde hace dos años la entidad ha conocido buena cantidad de casos; pero nadie ha reparado en ellos”.
Agregó que esta problemática se debe a la poca colaboración de la Policía Nacional Civil (PNC) y del Ministerio Público (MP), a pesar de que en Cobán ya funciona un Juzgado de la Niñez.
Además, la Procuraduría General de la Nación no emprende las acciones en los casos que se denuncian, por lo que las bandas organizadas aprovechan para hacer de las suyas, citó Ical.
El robo de infantes es un fenómeno social en Cobán, San Pedro Carchá, San Juan Chamelco y en la Zona del Polochic, donde hay féminas que se han convertido en máquinas de concebir hijos.
“En la Defensoría tenemos nombres de abogados, operadores de justicia, comadronas, lugares donde las mujeres llegan a dar la luz clandestinamente e incluso policías que están involucrados”, refirió Ical.
Después de la captura de supuestos ladrones de bebés en San Luis y disturbios del último jueves en Dolores, Petén, en donde lapidaron a un migrante hondureño, supuesto robaniños, se ha apoderado la psicosis en las poblaciones.
Retenes
Tal situación ha causado que campesinos que habitan las comunidades sobre la ruta que conduce de San Juan, Dolores, a San Valentín, San Francisco, estén instalando retenes y revisar la mayoría de vehículos para verificar si están trasladando niños robados. Se conoce que iguales medidas están asumiendo vecinos de otros municipios peteneros.
Un sujeto que oscila entre los 65 y 75 años, que aduce ser misionero evangélico, estuvo en Coatepeque, Quetzaltenango, durante dos semanas y después visitó varias comunidades para ganarse la confianza de los padres de familia y ofrecerles cierta cantidad de dinero y llevarse a Estados Unidos a algunos de sus hijos para prepararlos como misioneros.
Guillermo Guerra, del comité de seguridad de los barrios La Barreda y La Quebrada, de Camotán, Chiquimula, indicó que los pueblos viven una psicosis después de la muerte de Mishell España Díaz, de 9 años, quien fue robada cuando iba a comprar a una tienda de Camotán el recién pasado 14 de junio. El cadáver fue hallado en el camino hacia la aldea Muyurcó, el 15.
Saúl Rodríguez, del comité de seguridad de Jocotán, citó que a la gente que le han robado sus hijos no ponen la denuncia en la PNC por ignorancia; pero consideró que antes del caso de Mishell robaban uno 12 niños al mes.
Dos hombres y una mujer, sindicados de robar a dos niñas de la escuela de la aldea Choacacay, Santa Apolonia, Chimaltenango, fueron detenidos, vapuleados y sometidos a castigo maya, el 30 de enero del presente año.
Iglesia católica: Respeto a la vida
Jorge Pittalis, sacerdote de la iglesia católica de Dolores, Petén, apuntó que por la zozobra que se vive a raíz de los problemas de linchamientos a causa del robo de niños, en cada misa envía un mensaje de paz e invita a la población a una reflexión de armonía, pues lo más importante, según la carta episcopal, en la gloria de Dios es la vida del ser humano.
Agregó que estos actos reñidos con la ley se suscitan por motivos de desesperación y una falta del conocimiento real de cómo ocurren los hechos, cuya investigación debe ser responsabilidad de las autoridades correspondientes.
Pittalis subrayó que se ha desatado preocupación en la población en general, por los constantes rumores de que existe una banda de robaniños que supuestamente opera en Dolores, San Luis y Poptún, y concluyó que la Iglesia rechaza que los vecinos hagan justicia con su propia mano, sin antes agotar las instancias legales.
Cronología de hechos
La Policía Nacional Civil logró la captura de integrantes de bandas de robo de menores; autoridades comunales aplican castigo a mujeres y hombres que perpetraron el mismo ilícito, y, en otros casos, turbas de vecinos de varios municipios tomaron la justicia con su propia mano y quemaron vivos a los supuestos delincuentes.
3 de agosto 2002
Tres mujeres y un hombre fueron apresados en Jalapa.
5 de mayo 2003
Aprehenden a robaniños en Cobán.
27 de abril 2004
Hombre capturado por robo de infante en Mazatenango.
16 de agosto 2005
Castigo a mujeres por vender niños, en Sololá.
19 de abril 2006
Queman a un hombre y una mujer en Sumpango, Sac.
6 de mayo 2006
Ejército patrulla las calles de Sumpango, Sacatepéquez.
30 de enero 2007
Dos hombres fueron vapuleados en Sumpango.
27 de junio 2007
Caen cuatro hombres en San Pedro Carchá, Alta Verapaz.
3 de julio 2007
En Cunén, Quiché, queman subestación de la PNC.
El constante robo de niños en el país mantiene en zozobra a los padres de familia y la falta de aplicación de la justicia obliga a los pobladores a la detención y vapuleo de algunos o quemar vivos a quienes se cree que son culpables.
Ana Rutilia Ical, delegada regional de la Defensoría de la Mujer Indígena, en Alta Verapaz, manifestó: “El robo de niños no es un tema nuevo en el departamento, pues desde hace dos años la entidad ha conocido buena cantidad de casos; pero nadie ha reparado en ellos”.
Agregó que esta problemática se debe a la poca colaboración de la Policía Nacional Civil (PNC) y del Ministerio Público (MP), a pesar de que en Cobán ya funciona un Juzgado de la Niñez.
Además, la Procuraduría General de la Nación no emprende las acciones en los casos que se denuncian, por lo que las bandas organizadas aprovechan para hacer de las suyas, citó Ical.
El robo de infantes es un fenómeno social en Cobán, San Pedro Carchá, San Juan Chamelco y en la Zona del Polochic, donde hay féminas que se han convertido en máquinas de concebir hijos.
“En la Defensoría tenemos nombres de abogados, operadores de justicia, comadronas, lugares donde las mujeres llegan a dar la luz clandestinamente e incluso policías que están involucrados”, refirió Ical.
Después de la captura de supuestos ladrones de bebés en San Luis y disturbios del último jueves en Dolores, Petén, en donde lapidaron a un migrante hondureño, supuesto robaniños, se ha apoderado la psicosis en las poblaciones.
Retenes
Tal situación ha causado que campesinos que habitan las comunidades sobre la ruta que conduce de San Juan, Dolores, a San Valentín, San Francisco, estén instalando retenes y revisar la mayoría de vehículos para verificar si están trasladando niños robados. Se conoce que iguales medidas están asumiendo vecinos de otros municipios peteneros.
Un sujeto que oscila entre los 65 y 75 años, que aduce ser misionero evangélico, estuvo en Coatepeque, Quetzaltenango, durante dos semanas y después visitó varias comunidades para ganarse la confianza de los padres de familia y ofrecerles cierta cantidad de dinero y llevarse a Estados Unidos a algunos de sus hijos para prepararlos como misioneros.
Guillermo Guerra, del comité de seguridad de los barrios La Barreda y La Quebrada, de Camotán, Chiquimula, indicó que los pueblos viven una psicosis después de la muerte de Mishell España Díaz, de 9 años, quien fue robada cuando iba a comprar a una tienda de Camotán el recién pasado 14 de junio. El cadáver fue hallado en el camino hacia la aldea Muyurcó, el 15.
Saúl Rodríguez, del comité de seguridad de Jocotán, citó que a la gente que le han robado sus hijos no ponen la denuncia en la PNC por ignorancia; pero consideró que antes del caso de Mishell robaban uno 12 niños al mes.
Dos hombres y una mujer, sindicados de robar a dos niñas de la escuela de la aldea Choacacay, Santa Apolonia, Chimaltenango, fueron detenidos, vapuleados y sometidos a castigo maya, el 30 de enero del presente año.
Iglesia católica: Respeto a la vida
Jorge Pittalis, sacerdote de la iglesia católica de Dolores, Petén, apuntó que por la zozobra que se vive a raíz de los problemas de linchamientos a causa del robo de niños, en cada misa envía un mensaje de paz e invita a la población a una reflexión de armonía, pues lo más importante, según la carta episcopal, en la gloria de Dios es la vida del ser humano.
Agregó que estos actos reñidos con la ley se suscitan por motivos de desesperación y una falta del conocimiento real de cómo ocurren los hechos, cuya investigación debe ser responsabilidad de las autoridades correspondientes.
Pittalis subrayó que se ha desatado preocupación en la población en general, por los constantes rumores de que existe una banda de robaniños que supuestamente opera en Dolores, San Luis y Poptún, y concluyó que la Iglesia rechaza que los vecinos hagan justicia con su propia mano, sin antes agotar las instancias legales.
Cronología de hechos
La Policía Nacional Civil logró la captura de integrantes de bandas de robo de menores; autoridades comunales aplican castigo a mujeres y hombres que perpetraron el mismo ilícito, y, en otros casos, turbas de vecinos de varios municipios tomaron la justicia con su propia mano y quemaron vivos a los supuestos delincuentes.
3 de agosto 2002
Tres mujeres y un hombre fueron apresados en Jalapa.
5 de mayo 2003
Aprehenden a robaniños en Cobán.
27 de abril 2004
Hombre capturado por robo de infante en Mazatenango.
16 de agosto 2005
Castigo a mujeres por vender niños, en Sololá.
19 de abril 2006
Queman a un hombre y una mujer en Sumpango, Sac.
6 de mayo 2006
Ejército patrulla las calles de Sumpango, Sacatepéquez.
30 de enero 2007
Dos hombres fueron vapuleados en Sumpango.
27 de junio 2007
Caen cuatro hombres en San Pedro Carchá, Alta Verapaz.
3 de julio 2007
En Cunén, Quiché, queman subestación de la PNC.
11 July 2007
MP contra linchamientos
Por Emisoras Unidas (11 jul 07)
Jefe del Ministerio Público pide accionar contra los responsables de cometer linchamientos en los departamentos
La información que tiene el Ministerio Público (MP), da cuenta que algunas personas inescrupulosas están utilizando el tema de la sustracción de menores o robo de los infantes para alterar a los habitantes de algunos pueblos y provocar así los linchamientos, así lo dio a conocer el jefe del MP, Juan Luis Florido quien dijo, ya se dio la orden a todas las fiscalías del país para perseguir penalmente a los incitadores de los linchamientos.
El Fiscal General también dijo que se coordinarán acciones con el Organismo Judicial para detener este flagelo.
Jefe del Ministerio Público pide accionar contra los responsables de cometer linchamientos en los departamentos
La información que tiene el Ministerio Público (MP), da cuenta que algunas personas inescrupulosas están utilizando el tema de la sustracción de menores o robo de los infantes para alterar a los habitantes de algunos pueblos y provocar así los linchamientos, así lo dio a conocer el jefe del MP, Juan Luis Florido quien dijo, ya se dio la orden a todas las fiscalías del país para perseguir penalmente a los incitadores de los linchamientos.
El Fiscal General también dijo que se coordinarán acciones con el Organismo Judicial para detener este flagelo.
De falta de justicia a la barbarie
elEditorial de elPeriódico (11 jul 07)
Muy preocupante es el giro que nuevamente han tomado los linchamientos de supuestos criminales, en el interior del país. Tal como se ha venido advirtiendo, la medicina ha resultado peor que la enfermedad, pues es monstruoso que se dé muerte a individuos por delitos menores o faltas. En primer lugar, únicamente los tribunales de justicia tienen la facultad legal de juzgar y condenar a un delincuente. Y, esencialmente, el castigo debe guardar proporción con el delito cometido. La pena debe corresponder al daño causado.
Lamentablemente, los supuestos justicieros terminan cometiendo un delito más grave que el que buscaban castigar. Al ejecutar a los acusados, se convierten en asesinos.¿Hasta cuándo van a seguir permitiendo las autoridades gubernativas que se sigan perpetrando estos injustificables ajusticiamientos que convierten a Guatemala en un país de salvajes?
Son ya incontables las ejecuciones ilegales que han tenido lugar en nuestro país. Este peligroso fenómeno social, según voces de la opinión pública, demostraría que sectores de la población se encuentran hartos y desesperados ante la ineptitud policíaca y la deficiente aplicación de la ley, por lo que insensatamente han optado por hacerse justicia por su propia mano, para castigar a delincuentes que creen son una amenaza para sus comunidades. También se argumenta que el proceso de paz condujo a un repliegue de las fuerzas de seguridad, y que ello originó en las poblaciones del interior un peligroso vacío de poder, que ha sido aprovechado por los maleantes.
Es una verdadera tragedia que los guatemaltecos estemos atrapados en el primitivismo penal que caracterizó a los tribus del antiguo oriente. La pedrea, el garrote vil, la quema pública, fueron los castigos de aquella lejana época, con la diferencia de que estos eran aplicados después de un juicio y una condena. Y ahora se suma a semejantes arbitrariedades la ejecución de personas, sin haber sido juzgadas, ni condenadas, lo cual solamente puede ser el preludio de males mayores.
Las enardecidas turbas que apedrean, queman o dan muerte a supuestos delincuentes están rompiendo, peligrosamente, las reglas del juego de la convivencia civilizada en Guatemala, además de que estas muchedumbres enloquecidas corren el riego de victimar a un inocente. Ante esta crisis de la justicia, el debilitamiento del Estado de Derecho y la violación de las garantías constitucionales, el Gobierno tiene la inexcusable responsabilidad de poner fin a semejante anarquía, antes de que lleguemos a extremos irreparables.
Muy preocupante es el giro que nuevamente han tomado los linchamientos de supuestos criminales, en el interior del país. Tal como se ha venido advirtiendo, la medicina ha resultado peor que la enfermedad, pues es monstruoso que se dé muerte a individuos por delitos menores o faltas. En primer lugar, únicamente los tribunales de justicia tienen la facultad legal de juzgar y condenar a un delincuente. Y, esencialmente, el castigo debe guardar proporción con el delito cometido. La pena debe corresponder al daño causado.
Lamentablemente, los supuestos justicieros terminan cometiendo un delito más grave que el que buscaban castigar. Al ejecutar a los acusados, se convierten en asesinos.¿Hasta cuándo van a seguir permitiendo las autoridades gubernativas que se sigan perpetrando estos injustificables ajusticiamientos que convierten a Guatemala en un país de salvajes?
Son ya incontables las ejecuciones ilegales que han tenido lugar en nuestro país. Este peligroso fenómeno social, según voces de la opinión pública, demostraría que sectores de la población se encuentran hartos y desesperados ante la ineptitud policíaca y la deficiente aplicación de la ley, por lo que insensatamente han optado por hacerse justicia por su propia mano, para castigar a delincuentes que creen son una amenaza para sus comunidades. También se argumenta que el proceso de paz condujo a un repliegue de las fuerzas de seguridad, y que ello originó en las poblaciones del interior un peligroso vacío de poder, que ha sido aprovechado por los maleantes.
Es una verdadera tragedia que los guatemaltecos estemos atrapados en el primitivismo penal que caracterizó a los tribus del antiguo oriente. La pedrea, el garrote vil, la quema pública, fueron los castigos de aquella lejana época, con la diferencia de que estos eran aplicados después de un juicio y una condena. Y ahora se suma a semejantes arbitrariedades la ejecución de personas, sin haber sido juzgadas, ni condenadas, lo cual solamente puede ser el preludio de males mayores.
Las enardecidas turbas que apedrean, queman o dan muerte a supuestos delincuentes están rompiendo, peligrosamente, las reglas del juego de la convivencia civilizada en Guatemala, además de que estas muchedumbres enloquecidas corren el riego de victimar a un inocente. Ante esta crisis de la justicia, el debilitamiento del Estado de Derecho y la violación de las garantías constitucionales, el Gobierno tiene la inexcusable responsabilidad de poner fin a semejante anarquía, antes de que lleguemos a extremos irreparables.
06 July 2007
Un linchado y seis vapuleados
Por Rigoberto Escobar Lopez, Édgar René Sáenz, Jimmy Ren, y Oscar Figueroa
Prensa Libre (06 jul 07)
La subestación de la Policía de Dolores, Petén, fue destruida a las 20 horas por una turba que le dio muerte a una persona y vapuleó a dos extranjeras.
Similar acción ocurrió en Chichicastenango, donde otras tres mujeres sindicadas de robaniños se salvaron de morir.
Abelino Ramírez, jefe de la subestación de Dolores, quien intentó mediar con los inconformes, resultó herido de bala, al igual que Moisés Cacao, vecino del lugar.
Los pobladores sacaron por la fuerza de la subestación policial a German Noriega Madrid, 39 años, quien resultó muerto. También a Mirna Hernández, de 29 años, de origen hondureño, y Morena Guadalupe Rivera, de 40, oriunda de El Salvador.
Según la Policía, dos líderes incitaron a la turba a que lincharan a los tres presuntos robaniños.
Los lesionados fueron trasladados al hospital de Poptún. Al volver todo a la calma, los agentes regresaron a la subestación destruida.
En Camanchaj
Tres mujeres y un homosexual fueron entregados a la subestación de Policía en Chichicastenango, Quiché, luego de que vecinos de la comunidad de Camanchaj, como castigo, les dieran 25 azotes y les cortaran el cabello.
Los hechos sucedieron a las 17 horas cuando aparentemente éstas robaban en tiendas del lugar.
Carlos Cipriano, presidente del comité comunitario de desarrollo, explicó que los residentes de Camanchaj aman la paz, pero no están dispuestos a tolerar delincuentes.
Añadió que las tres mujeres no quisieron revelar su identidad, sólo el travesti dijo llamarse Miguel. Al principio dijeron ser oriundos de Chinautla, Guatemala, y después de Escuintla.
Prensa Libre (06 jul 07)
La subestación de la Policía de Dolores, Petén, fue destruida a las 20 horas por una turba que le dio muerte a una persona y vapuleó a dos extranjeras.
Similar acción ocurrió en Chichicastenango, donde otras tres mujeres sindicadas de robaniños se salvaron de morir.
Abelino Ramírez, jefe de la subestación de Dolores, quien intentó mediar con los inconformes, resultó herido de bala, al igual que Moisés Cacao, vecino del lugar.
Los pobladores sacaron por la fuerza de la subestación policial a German Noriega Madrid, 39 años, quien resultó muerto. También a Mirna Hernández, de 29 años, de origen hondureño, y Morena Guadalupe Rivera, de 40, oriunda de El Salvador.
Según la Policía, dos líderes incitaron a la turba a que lincharan a los tres presuntos robaniños.
Los lesionados fueron trasladados al hospital de Poptún. Al volver todo a la calma, los agentes regresaron a la subestación destruida.
En Camanchaj
Tres mujeres y un homosexual fueron entregados a la subestación de Policía en Chichicastenango, Quiché, luego de que vecinos de la comunidad de Camanchaj, como castigo, les dieran 25 azotes y les cortaran el cabello.
Los hechos sucedieron a las 17 horas cuando aparentemente éstas robaban en tiendas del lugar.
Carlos Cipriano, presidente del comité comunitario de desarrollo, explicó que los residentes de Camanchaj aman la paz, pero no están dispuestos a tolerar delincuentes.
Añadió que las tres mujeres no quisieron revelar su identidad, sólo el travesti dijo llamarse Miguel. Al principio dijeron ser oriundos de Chinautla, Guatemala, y después de Escuintla.
03 July 2007
Joven que secuestró a menor se libra de ser linchado
Por Lorena Seijo y Oscar Figueroa
Prensa Libre (3 jul 07)
Élmar Armando Rodríguez aún ignora que todo el caos que se generó ayer en Cunén, Quiché, se debió a que un adolescente aceptó la propuesta indecente de su vecina, Edith Reina, y accedió a secuestrarlo a cambio de Q25 mil.
“Veinte días estuvo convenciéndome para que me robara un niño de 3 ó 4 años. Me ofreció Q25 mil por llevárselo”, confesó, en k´iche´, Juan Maldonado Chivalán, tras haber sido detenido por miembros de la comunidad.
La mujer que le propuso el negocio desapareció del pueblo la noche del domingo, antes de que la turba, indignada por el secuestro del menor, se dirigiera a su casa para lincharla. Al no encontrarla, quemó su vivienda.
Ya enardecidos, los vecinos se encaminaron a la subestación de la Policía Nacional Civil, en la que ya no quedaba ningún agente, y también la incendiaron. Para rematar la faena, desmantelaron el juzgado.
Ni la Policía ni el juez volverán al municipio, de momento, según dispusieron las autoridades.
Los grandes ojos de Élmar miraban curiosos a toda esa gente que estaba reunida en la plaza del pueblo desde las 8 horas. Entre el tumulto, su padre, Héctor Rodríguez, daba gracias por el regreso de su hijo, de 5 años, sano y salvo, después de tres días de haberlo buscado desesperadamente.
Su secuestrador se lo había llevado de la aldea Sansiguán, el jueves recién pasado, a las 16 horas. Según relató su padre, los vecinos vieron cómo Maldonado Chivalán lo cargaba hasta Cunén, para entregarlo a la vendedora de niños.
La fortuna quiso que la mujer no se encontrara en su vivienda cuando el ahora detenido fue a entregar al pequeño, por lo que, desconcertado, ya que era la primera vez que participaba en el negocio, decidió abandonarlo en una comunidad vecina.
“El niño empezó a llorar, y al ver a un señor que estaba en una tienda lo abrazó y le llamó papá”, contó Rodríguez en su precario español. El hombre que lo recogió del camino se lo entregó a su familia dos días después, porque creía que había sido abandonado. En ese momento se descubrió quién había sido el captor, y la anarquía se extendió por el lugar.
Después de expulsar a las autoridades, la comunidad, en asamblea, decidió, a las 12 del mediodía, castigar al adolescente con 25 latigazos y entregarlo a la Policía, que regresó de Nebaj, donde se había escondido, con equipo antidisturbios.
Adultos y niños corrieron para conseguir el mejor lugar para observar la tortura: la cancha de baloncesto. Pero, para la mayoría, el castigo no era suficiente, por lo que gritaban: “Eso no duele, denle con un alambre, échenle gasolina”.
La falta de sed de venganza del padre del menor impidió que la cosa pasara a mayores.
Rodríguez sólo demandó que se condenara al secuestrador de su hijo a 20 años de prisión, pues ignoraba que el Código Penal apenas establece de uno a tres años de cárcel por sustracción de un menor.
Mientras tanto, el Ministerio Público y los delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos, que llegaron pocos minutos antes de la flagelación permanecían impasibles.
Según los líderes comunitarios, la mujer del negocio, Edith Reina, recibía habitualmente a mujeres embarazadas en su casa y les compraba sus bebés. “Lo que no sabemos es quién se los compra a ella. Algún ingeniero de la capital”, decían, con tono de impotencia.
Prensa Libre (3 jul 07)
Élmar Armando Rodríguez aún ignora que todo el caos que se generó ayer en Cunén, Quiché, se debió a que un adolescente aceptó la propuesta indecente de su vecina, Edith Reina, y accedió a secuestrarlo a cambio de Q25 mil.
“Veinte días estuvo convenciéndome para que me robara un niño de 3 ó 4 años. Me ofreció Q25 mil por llevárselo”, confesó, en k´iche´, Juan Maldonado Chivalán, tras haber sido detenido por miembros de la comunidad.
La mujer que le propuso el negocio desapareció del pueblo la noche del domingo, antes de que la turba, indignada por el secuestro del menor, se dirigiera a su casa para lincharla. Al no encontrarla, quemó su vivienda.
Ya enardecidos, los vecinos se encaminaron a la subestación de la Policía Nacional Civil, en la que ya no quedaba ningún agente, y también la incendiaron. Para rematar la faena, desmantelaron el juzgado.
Ni la Policía ni el juez volverán al municipio, de momento, según dispusieron las autoridades.
Los grandes ojos de Élmar miraban curiosos a toda esa gente que estaba reunida en la plaza del pueblo desde las 8 horas. Entre el tumulto, su padre, Héctor Rodríguez, daba gracias por el regreso de su hijo, de 5 años, sano y salvo, después de tres días de haberlo buscado desesperadamente.
Su secuestrador se lo había llevado de la aldea Sansiguán, el jueves recién pasado, a las 16 horas. Según relató su padre, los vecinos vieron cómo Maldonado Chivalán lo cargaba hasta Cunén, para entregarlo a la vendedora de niños.
La fortuna quiso que la mujer no se encontrara en su vivienda cuando el ahora detenido fue a entregar al pequeño, por lo que, desconcertado, ya que era la primera vez que participaba en el negocio, decidió abandonarlo en una comunidad vecina.
“El niño empezó a llorar, y al ver a un señor que estaba en una tienda lo abrazó y le llamó papá”, contó Rodríguez en su precario español. El hombre que lo recogió del camino se lo entregó a su familia dos días después, porque creía que había sido abandonado. En ese momento se descubrió quién había sido el captor, y la anarquía se extendió por el lugar.
Después de expulsar a las autoridades, la comunidad, en asamblea, decidió, a las 12 del mediodía, castigar al adolescente con 25 latigazos y entregarlo a la Policía, que regresó de Nebaj, donde se había escondido, con equipo antidisturbios.
Adultos y niños corrieron para conseguir el mejor lugar para observar la tortura: la cancha de baloncesto. Pero, para la mayoría, el castigo no era suficiente, por lo que gritaban: “Eso no duele, denle con un alambre, échenle gasolina”.
La falta de sed de venganza del padre del menor impidió que la cosa pasara a mayores.
Rodríguez sólo demandó que se condenara al secuestrador de su hijo a 20 años de prisión, pues ignoraba que el Código Penal apenas establece de uno a tres años de cárcel por sustracción de un menor.
Mientras tanto, el Ministerio Público y los delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos, que llegaron pocos minutos antes de la flagelación permanecían impasibles.
Según los líderes comunitarios, la mujer del negocio, Edith Reina, recibía habitualmente a mujeres embarazadas en su casa y les compraba sus bebés. “Lo que no sabemos es quién se los compra a ella. Algún ingeniero de la capital”, decían, con tono de impotencia.
Caos en Cunén por supuesto robo de niños
Por Luis Ángel Sas
elPeriódico (3 jul 07)
Luego de la desaparición y posterior aparición de dos menores en una aldea de Santa María Cunén, Quiché, vecinos atraparon al supuesto autor material del rapto y causaron desórdenes ayer en busca de la presunta autora intelectual.
El domingo por la tarde, pobladores de la aldea San Siguán coparon a Juan Maldonado Chivalán, de 18 años, a quien culparon por el supuesto rapto de los dos menores el jueves. Alrededor de 1,500 personas amenazaron con quemarlo. Maldonado habría confesado que fue una mujer quien le pidió dos niños, por los que presuntamente le pagaría Q75 mil, pero que los abandonó cuando se enteró que un grupo los buscaba.
El mismo domingo por la noche, el oficial y los cinco agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) asignados a Cunén intentaron mediar para que les entregaran a Maldonado. Sin embargo, la turba los acusó de ser cómplices y amenazaron con quemarles, por lo que los agentes se retiraron.
Durante la madrugada de ayer, los pobladores se dirigieron a la casa de Edna Judith Reyna Galindo, señalada como autora intelectual del supuesto rapto, y al no encontrarla decidieron quemar la residencia.
Horas después, la multitud llegó hasta la subestación de Cunén y la incendió. Lo mismo ocurrió con el Juzgado de Paz. Por la tarde, Maldonado fue entregado a las fuerzas élite de la PNC, pero con la amenaza que si lo ven en la aldea lo van a quemar.
elPeriódico (3 jul 07)
Luego de la desaparición y posterior aparición de dos menores en una aldea de Santa María Cunén, Quiché, vecinos atraparon al supuesto autor material del rapto y causaron desórdenes ayer en busca de la presunta autora intelectual.
El domingo por la tarde, pobladores de la aldea San Siguán coparon a Juan Maldonado Chivalán, de 18 años, a quien culparon por el supuesto rapto de los dos menores el jueves. Alrededor de 1,500 personas amenazaron con quemarlo. Maldonado habría confesado que fue una mujer quien le pidió dos niños, por los que presuntamente le pagaría Q75 mil, pero que los abandonó cuando se enteró que un grupo los buscaba.
El mismo domingo por la noche, el oficial y los cinco agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) asignados a Cunén intentaron mediar para que les entregaran a Maldonado. Sin embargo, la turba los acusó de ser cómplices y amenazaron con quemarles, por lo que los agentes se retiraron.
Durante la madrugada de ayer, los pobladores se dirigieron a la casa de Edna Judith Reyna Galindo, señalada como autora intelectual del supuesto rapto, y al no encontrarla decidieron quemar la residencia.
Horas después, la multitud llegó hasta la subestación de Cunén y la incendió. Lo mismo ocurrió con el Juzgado de Paz. Por la tarde, Maldonado fue entregado a las fuerzas élite de la PNC, pero con la amenaza que si lo ven en la aldea lo van a quemar.
28 June 2007
Reacciones a los editoriales de elPeriódico
Comentarios al Editorial del 20 de junio
Oscar Gustavo Ancheita Escobar:
Ante la falta de aplicación de la justicia, estos hechos se seguirán dando. La población está cansada de la ola de violencia que azota a Guatemala. Además la falta de acción de la Policía y, lo que es peor, el Organismo Judicial está exageradamente burocratizado y eso hace que nunca haya castigo para los delincuentes, quienes más tardan en entrar que en salir de las cárceles. Si se quiere evitar los linchamientos, las autoridades correspondientes deben cumplir con sus funciones, caso contrario la población tomará la justicia en sus manos. ¡Triste!, pero esa es la realidad.
José León:
Lamentablemente la falta de justicia en Guatemala está llevando a la población a tomar la justicia por sus propias manos. De seguir así no dudemos que veremos linchamientos en todo el país. La inutilidad de la Policía Nacional Civil una vez más a la vista. Espero que después no se arrepientan de no ejecutar la justicia como es. Pena de muerte (y no se cumple), libertad al delincuente (supuestamente por falta de pruebas): hasta que no se respete la ley no saldremos adelante.
Luis Aguilar:
Señor de redacción, pero ¿qué espera que nuestro pueblo haga? Si las autoridades están a los pies de los delincuentes, es más, ellos mismos son los delincuentes, claro que la gente se cansa y está harta de estar soportando la escalada de violencia, y la impunidad en la que los mendigos mareros se sienten a sus anchas, especialmente en contra de la niñez. Dígame usted ¿qué haría usted si fuera su hijo/hija al que hubieran secuestrado? Yo lo siento mucho, pero aunque me metan al bote de por vida si alguien le hace algo a mi familia, no me queda otra que sacar las uñas y como dice usted "ojo por ojo y diente por diente" ¿salvajismo? Sí, pero de esperar a que las autoridades hagan algo, eso no creo que esté dentro de las prioridades ni de éste gobierno ni de los que vendrán en el futuro.
Samuel Pérez:
Lo del ojo por ojo ya se dio con el señor Trejo, y creo que al paso que vamos, regresamos a la ley de la selva, ¡que gane el más fuerte y el que tenga más armas! El problema es la anarquía que vivimos en Guatemala. Tráfico de niños, de blancas, de drogas, de especies en peligro de extinción... todo ello es un mercado anárquico, poco ético y que es efecto de una sociedad pobre material, intelectual y moralmente. La gente hace lo que no se le impide para salir de pobres, y no les importa si es violando leyes o premisas morales. Sí es posible vivir mejor en Guatemala, lo que pasa es que si no pensamos en el largo plazo, y en la prevención, lo que haremos es sobrevivir entre muchos y que gane el más fuerte. Lo que sembramos cosechamos.
Francisco Suchité:
Lo que sucede es que esa área del Oriente esta manejada por alborotadores que usan pasquines para mantener a los pobladores del pueblo 'controlados' por miedo... la reacción animal de querer linchar un campesino indígena que apenas habla español... es puro racismo, como siempre ha sido en esos pueblos del Oriente. El abandono en el que las agendas políticas de los gobiernos han tenido al área rural chortí es manifiesto ahora (casualidad que andaba un candidato por el área). ¡Qué de al pelo, ahora no sólo el hambres matara al chortí sino los efervescentes pueblerinos querrán ahogar su frustración con el sistema legal, en el más débil!
Oscar Tárano:
Tienen razón, es un acto de salvajismo extremo. A la vez hay que aclarar que la actitud de la población es producto directo del fallido estado conducido por Oscar Berger, secundado por las autoridades de Gobernación, Tribunales y MP (bueno para amargar a los que se defienden, pobre Florido porque ¿quién puede después de esto contratar sus servicios como abogado?). El gobierno y demás entidades que viven de los impuestos son realmente los culpables, las actitudes de las personas son los efectos, no los causales. Igual debe de hacerse conciencia de que no pueden linchar, pero en una guerra todo es válido y estamos en guerra, la delincuencia nos tiene sitiados, acosados, de rodillas y de vez en cuando nos defendemos, talvez no de la "mejor forma", pero qué otra, si la vida está en juego.
Comentario al Editorial del 25 de junio
Hans Anderson:
Actos espeluznantes esos de linchar personas, torturándolas y quemándolas. Me da tristeza y rabia conocer de estos acontecimientos. Y me da vergüenza que sucedan en mi país, aun cuando todos los días hay notas vergonzosas de Guatemala. A estos salvajes sin conciencia les debería de caer todo el peso de la ley. También se debería de realizar cruzadas para hacerles ver a estos animales que ellos se convierten en peores criminales que estas víctimas de linchamiento. Además el acto de linchamiento es uno de inmensa cobardía y crueldad. Eso es Guatemala; un país de autoridades corruptas, gente sin educación, inmensamente cruel, un país de hermosas tierras y bellezas naturales pero que por su gente es mejor no vivir allí.
Oscar Gustavo Ancheita Escobar:
Ante la falta de aplicación de la justicia, estos hechos se seguirán dando. La población está cansada de la ola de violencia que azota a Guatemala. Además la falta de acción de la Policía y, lo que es peor, el Organismo Judicial está exageradamente burocratizado y eso hace que nunca haya castigo para los delincuentes, quienes más tardan en entrar que en salir de las cárceles. Si se quiere evitar los linchamientos, las autoridades correspondientes deben cumplir con sus funciones, caso contrario la población tomará la justicia en sus manos. ¡Triste!, pero esa es la realidad.
José León:
Lamentablemente la falta de justicia en Guatemala está llevando a la población a tomar la justicia por sus propias manos. De seguir así no dudemos que veremos linchamientos en todo el país. La inutilidad de la Policía Nacional Civil una vez más a la vista. Espero que después no se arrepientan de no ejecutar la justicia como es. Pena de muerte (y no se cumple), libertad al delincuente (supuestamente por falta de pruebas): hasta que no se respete la ley no saldremos adelante.
Luis Aguilar:
Señor de redacción, pero ¿qué espera que nuestro pueblo haga? Si las autoridades están a los pies de los delincuentes, es más, ellos mismos son los delincuentes, claro que la gente se cansa y está harta de estar soportando la escalada de violencia, y la impunidad en la que los mendigos mareros se sienten a sus anchas, especialmente en contra de la niñez. Dígame usted ¿qué haría usted si fuera su hijo/hija al que hubieran secuestrado? Yo lo siento mucho, pero aunque me metan al bote de por vida si alguien le hace algo a mi familia, no me queda otra que sacar las uñas y como dice usted "ojo por ojo y diente por diente" ¿salvajismo? Sí, pero de esperar a que las autoridades hagan algo, eso no creo que esté dentro de las prioridades ni de éste gobierno ni de los que vendrán en el futuro.
Samuel Pérez:
Lo del ojo por ojo ya se dio con el señor Trejo, y creo que al paso que vamos, regresamos a la ley de la selva, ¡que gane el más fuerte y el que tenga más armas! El problema es la anarquía que vivimos en Guatemala. Tráfico de niños, de blancas, de drogas, de especies en peligro de extinción... todo ello es un mercado anárquico, poco ético y que es efecto de una sociedad pobre material, intelectual y moralmente. La gente hace lo que no se le impide para salir de pobres, y no les importa si es violando leyes o premisas morales. Sí es posible vivir mejor en Guatemala, lo que pasa es que si no pensamos en el largo plazo, y en la prevención, lo que haremos es sobrevivir entre muchos y que gane el más fuerte. Lo que sembramos cosechamos.
Francisco Suchité:
Lo que sucede es que esa área del Oriente esta manejada por alborotadores que usan pasquines para mantener a los pobladores del pueblo 'controlados' por miedo... la reacción animal de querer linchar un campesino indígena que apenas habla español... es puro racismo, como siempre ha sido en esos pueblos del Oriente. El abandono en el que las agendas políticas de los gobiernos han tenido al área rural chortí es manifiesto ahora (casualidad que andaba un candidato por el área). ¡Qué de al pelo, ahora no sólo el hambres matara al chortí sino los efervescentes pueblerinos querrán ahogar su frustración con el sistema legal, en el más débil!
Oscar Tárano:
Tienen razón, es un acto de salvajismo extremo. A la vez hay que aclarar que la actitud de la población es producto directo del fallido estado conducido por Oscar Berger, secundado por las autoridades de Gobernación, Tribunales y MP (bueno para amargar a los que se defienden, pobre Florido porque ¿quién puede después de esto contratar sus servicios como abogado?). El gobierno y demás entidades que viven de los impuestos son realmente los culpables, las actitudes de las personas son los efectos, no los causales. Igual debe de hacerse conciencia de que no pueden linchar, pero en una guerra todo es válido y estamos en guerra, la delincuencia nos tiene sitiados, acosados, de rodillas y de vez en cuando nos defendemos, talvez no de la "mejor forma", pero qué otra, si la vida está en juego.
Comentario al Editorial del 25 de junio
Hans Anderson:
Actos espeluznantes esos de linchar personas, torturándolas y quemándolas. Me da tristeza y rabia conocer de estos acontecimientos. Y me da vergüenza que sucedan en mi país, aun cuando todos los días hay notas vergonzosas de Guatemala. A estos salvajes sin conciencia les debería de caer todo el peso de la ley. También se debería de realizar cruzadas para hacerles ver a estos animales que ellos se convierten en peores criminales que estas víctimas de linchamiento. Además el acto de linchamiento es uno de inmensa cobardía y crueldad. Eso es Guatemala; un país de autoridades corruptas, gente sin educación, inmensamente cruel, un país de hermosas tierras y bellezas naturales pero que por su gente es mejor no vivir allí.
27 June 2007
Reaparición de los linchamientos
elEditorial de elPeriódico (25 jun 07)
Como siempre, los “linchadores” torturan cruelmente a los presuntos delincuentes y pretenden dar una muerte lenta, infamante y dolorosa, haciendo gala de sadismo y profundo desprecio por el ser humano.
En todo caso, el linchamiento trata de constituir una justicia popular directa, ejecutiva y ejecutora al máximo. Tiene sus orígenes en Estados Unidos, en las postrimerías del siglo XVIII, con dos causas principales: el odio contra los negros, principales víctimas de las ejecuciones irregulares, y la soledad de las colonias que iban estableciéndose conforme el hombre blanco extendía su influjo hacia el Lejano Oeste.
El Código Penal sanciona los linchamientos bajo la denominación de “delito de muchedumbre”, el que tiene las siguientes notas tipificantes: Si la reunión tuvo por objeto cometer determinados delitos, responderán como autores todos los que hayan participado materialmente en su ejecución, así como los que, sin haber tenido participación material, asumieron el carácter de directores.
Asimismo, el Código Penal dispone que comete el delito de asesinato quien matare a una persona con alevosía, premeditación o perversidad brutal, y que el responsable será sancionado con prisión de 25 a 50 años o con pena de muerte cuando el imputado acusare peligrosidad social.
No obstante, la gran mayoría de linchamientos en Guatemala permanecen impunes, y esto ha provocado que los mismos se sucedan uno tras otro, con toda su cauda de violencia, terror y psicosis, que impacta no solo entre la población guatemalteca, sino también entre los turistas e inversionistas extranjeros que apuntalan la economía nacional.
Los informes sobre los casos de linchamientos reflejan que los mismos no necesariamente son consecuencia de la falta de acceso a la justicia, o de que la justicia no haya sido pronta y cumplida, sino que obedecen a otras causas: Instigación por parte de ex patrulleros de auto defensa civil, hostigamiento religioso, impulsos sadomasoquistas a nivel de poblaciones desgarradas por la opresión y la violencia, bajos niveles de desarrollo, etcétera.
Aunque algunos lo justifican con vehemencia, el linchamiento es otra manifestación de la escalada de violencia que estamos viviendo y otro síntoma de descomposición de la sociedad guatemalteca.
Como siempre, los “linchadores” torturan cruelmente a los presuntos delincuentes y pretenden dar una muerte lenta, infamante y dolorosa, haciendo gala de sadismo y profundo desprecio por el ser humano.
En todo caso, el linchamiento trata de constituir una justicia popular directa, ejecutiva y ejecutora al máximo. Tiene sus orígenes en Estados Unidos, en las postrimerías del siglo XVIII, con dos causas principales: el odio contra los negros, principales víctimas de las ejecuciones irregulares, y la soledad de las colonias que iban estableciéndose conforme el hombre blanco extendía su influjo hacia el Lejano Oeste.
El Código Penal sanciona los linchamientos bajo la denominación de “delito de muchedumbre”, el que tiene las siguientes notas tipificantes: Si la reunión tuvo por objeto cometer determinados delitos, responderán como autores todos los que hayan participado materialmente en su ejecución, así como los que, sin haber tenido participación material, asumieron el carácter de directores.
Asimismo, el Código Penal dispone que comete el delito de asesinato quien matare a una persona con alevosía, premeditación o perversidad brutal, y que el responsable será sancionado con prisión de 25 a 50 años o con pena de muerte cuando el imputado acusare peligrosidad social.
No obstante, la gran mayoría de linchamientos en Guatemala permanecen impunes, y esto ha provocado que los mismos se sucedan uno tras otro, con toda su cauda de violencia, terror y psicosis, que impacta no solo entre la población guatemalteca, sino también entre los turistas e inversionistas extranjeros que apuntalan la economía nacional.
Los informes sobre los casos de linchamientos reflejan que los mismos no necesariamente son consecuencia de la falta de acceso a la justicia, o de que la justicia no haya sido pronta y cumplida, sino que obedecen a otras causas: Instigación por parte de ex patrulleros de auto defensa civil, hostigamiento religioso, impulsos sadomasoquistas a nivel de poblaciones desgarradas por la opresión y la violencia, bajos niveles de desarrollo, etcétera.
Aunque algunos lo justifican con vehemencia, el linchamiento es otra manifestación de la escalada de violencia que estamos viviendo y otro síntoma de descomposición de la sociedad guatemalteca.
26 June 2007
Se incrementa práctica de linchamientos en Guatemala
Guatemala, (EFE).- La práctica de los linchamientos se ha incrementado en Guatemala, principalmente en el norteño departamento de Alta Verapaz, en donde se han registrado tres casos en la última semana, con un saldo de tres fallecidos y dos vapuleadas.
El último hecho ocurrió la noche del domingo, en la comunidad de San Pedro Carchá, en donde dos mujeres se salvaron de morir linchadas por una turba de lugareños que las acusaba de haber robado a tres niños de la comunidad.
Según el reporte de la Policía Nacional Civil (PNC), las mujeres fueron rescatadas de la enardecida turba que las vapuleó y pretendía quemar vivas.
Los hechos se iniciaron cuando vecinos de la aldea Campur, descubrieron que en la casa de estas mujeres se encontraban tres niños recién nacidos que habían sido robados días atrás.
La ausencia de las fuerzas de seguridad en las comunidades apartadas del país, así como la desconfianza de la población en el sistema de justicia de Guatemala son, según expertos, las principales causas de los linchamientos en este país centroamericano, los cuales se han incrementado en los últimos días.
La semana pasada, en dos comunidades indígenas del departamento de Alta Verapaz, tres hombres acusados de asesinato y robo fueron vapuleados y quemados vivos por los pobladores.
Mientras que el pasado sábado, en la comunidad indígena de Patzicia, en el departamento de Chimaltenango, a unos 70 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca, dos jóvenes estuvieron a punto de ser linchados y quemados.
Uno de ellos falleció en un hospital público cuando era intervenido por los médicos.
El último hecho ocurrió la noche del domingo, en la comunidad de San Pedro Carchá, en donde dos mujeres se salvaron de morir linchadas por una turba de lugareños que las acusaba de haber robado a tres niños de la comunidad.
Según el reporte de la Policía Nacional Civil (PNC), las mujeres fueron rescatadas de la enardecida turba que las vapuleó y pretendía quemar vivas.
Los hechos se iniciaron cuando vecinos de la aldea Campur, descubrieron que en la casa de estas mujeres se encontraban tres niños recién nacidos que habían sido robados días atrás.
La ausencia de las fuerzas de seguridad en las comunidades apartadas del país, así como la desconfianza de la población en el sistema de justicia de Guatemala son, según expertos, las principales causas de los linchamientos en este país centroamericano, los cuales se han incrementado en los últimos días.
La semana pasada, en dos comunidades indígenas del departamento de Alta Verapaz, tres hombres acusados de asesinato y robo fueron vapuleados y quemados vivos por los pobladores.
Mientras que el pasado sábado, en la comunidad indígena de Patzicia, en el departamento de Chimaltenango, a unos 70 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca, dos jóvenes estuvieron a punto de ser linchados y quemados.
Uno de ellos falleció en un hospital público cuando era intervenido por los médicos.
20 June 2007
Otra vez los linchamientos
elEditorial de elPeriódico (20 jun 07)
Es comprensible el grado de desesperación al que han llegado los vecinos de Camotán y Jocotán, Chiquimula, ante el condenable secuestro de niños que está ocurriendo en aquella región, cometido por bandas de desalmados delincuentes. Su indignación es muy grande ante el plagio y el asesinato de la pequeña Alba Michell España Díaz, de solo nueve años, ocurrido la semana anterior, ante el estupor de la población.
Alba Michell era muy apreciada por los vecinos; incluso había ganado el concurso Miss Chiquitita. Pues ante la falta de seguridad que se enseñorea por todo el país, y en señal de protesta colectiva, los enardecidos pobladores quemaron una autopatrulla y una motocicleta de la Policía Nacional Civil, buscaron y localizaron a tres mujeres a las que acusan del crimen y procedieron a linchar a una de ellas. La otra está detenida y la tercera no aparece.
La dolorosa frustración que sufre nuestro pueblo ante el surgimiento de agresiones incalificables de la criminalidad contra vecinos pacíficos y honrados, ha hecho reaparecer nuevamente la práctica del inaceptable linchamiento, el primitivismo de matarnos a golpes, pedradas y garrotazos, como ocurría en las tribus de la antigüedad.
Tal como sucedió en años recientes, grupos de pobladores del área rural están desesperados y frustrados ante el incremento de la delincuencia y la ineficacia de la aplicación de la Ley, por lo que han optado por “hacerse justicia por mano propia”. El auge del linchamiento en numerosos departamentos del interior del país ha corrido paralelo a la crisis del sistema de justicia.
No obstante, nuestros compatriotas deben tomar conciencia de que se trata de un procedimiento ilegal, inaceptable, que debe ser erradicado sin dilación. El linchamiento es uno de los más crueles crímenes en la historia de la humanidad. Además, quienes linchan a un supuesto delincuente se convierten en criminales, porque los tribunales de justicia son los únicos que pueden juzgar, condenar y castigar a un acusado de haber cometido un delito.
Es comprensible el dolor de nuestros compatriotas ante el ataque salvaje de la criminalidad. Sin embargo, es equivocado guiarnos por la ley de la selva en busca de justicia. Lo peor de todo es que una muchedumbre descontrolada corre el riesgo de sacrificar a un inocente. Ya es hora de que las fuerzas gubernamentales de seguridad cumplan su obligación constitucional, inexcusable, de perseguir el crimen y garantizar una convivencia pacífica y civilizada entre los guatemaltecos. ¿O queremos que la población se cobre ojo por ojo?
Es comprensible el grado de desesperación al que han llegado los vecinos de Camotán y Jocotán, Chiquimula, ante el condenable secuestro de niños que está ocurriendo en aquella región, cometido por bandas de desalmados delincuentes. Su indignación es muy grande ante el plagio y el asesinato de la pequeña Alba Michell España Díaz, de solo nueve años, ocurrido la semana anterior, ante el estupor de la población.
Alba Michell era muy apreciada por los vecinos; incluso había ganado el concurso Miss Chiquitita. Pues ante la falta de seguridad que se enseñorea por todo el país, y en señal de protesta colectiva, los enardecidos pobladores quemaron una autopatrulla y una motocicleta de la Policía Nacional Civil, buscaron y localizaron a tres mujeres a las que acusan del crimen y procedieron a linchar a una de ellas. La otra está detenida y la tercera no aparece.
La dolorosa frustración que sufre nuestro pueblo ante el surgimiento de agresiones incalificables de la criminalidad contra vecinos pacíficos y honrados, ha hecho reaparecer nuevamente la práctica del inaceptable linchamiento, el primitivismo de matarnos a golpes, pedradas y garrotazos, como ocurría en las tribus de la antigüedad.
Tal como sucedió en años recientes, grupos de pobladores del área rural están desesperados y frustrados ante el incremento de la delincuencia y la ineficacia de la aplicación de la Ley, por lo que han optado por “hacerse justicia por mano propia”. El auge del linchamiento en numerosos departamentos del interior del país ha corrido paralelo a la crisis del sistema de justicia.
No obstante, nuestros compatriotas deben tomar conciencia de que se trata de un procedimiento ilegal, inaceptable, que debe ser erradicado sin dilación. El linchamiento es uno de los más crueles crímenes en la historia de la humanidad. Además, quienes linchan a un supuesto delincuente se convierten en criminales, porque los tribunales de justicia son los únicos que pueden juzgar, condenar y castigar a un acusado de haber cometido un delito.
Es comprensible el dolor de nuestros compatriotas ante el ataque salvaje de la criminalidad. Sin embargo, es equivocado guiarnos por la ley de la selva en busca de justicia. Lo peor de todo es que una muchedumbre descontrolada corre el riesgo de sacrificar a un inocente. Ya es hora de que las fuerzas gubernamentales de seguridad cumplan su obligación constitucional, inexcusable, de perseguir el crimen y garantizar una convivencia pacífica y civilizada entre los guatemaltecos. ¿O queremos que la población se cobre ojo por ojo?
Linchan a dos hombres
Por E. Sam y A.Tax.
Prensa Libre (20 jun 07)
Carlos Yat Maquín, de 26 años, y Manuel Caal Caal, 30, fueron linchados ayer por una turba de más de dos mil pobladores de las aldeas Canlech y Yalpelmech, de Chisec, Alta Verapaz.
Las víctimas fueron acusados de haber secuestrado y dado muerte al transportista Ignacio Chen, 43, quien conducía un camión en compañía de Francisco Javier Jucub, 20, a quien hirieron con arma de fuego.
Ayer por la mañana, apareció el cuerpo de Chen, lo que provocó la ira de los pobladores, que se dieron a la tarea de buscar a los presuntos asesinos.
Encontraron a Yat y a Caal Caal, a quienes vapulearon hasta darles muerte.
Policías intentaron imponer el orden, pero fueron agredidos por la turba.
Prensa Libre (20 jun 07)
Carlos Yat Maquín, de 26 años, y Manuel Caal Caal, 30, fueron linchados ayer por una turba de más de dos mil pobladores de las aldeas Canlech y Yalpelmech, de Chisec, Alta Verapaz.
Las víctimas fueron acusados de haber secuestrado y dado muerte al transportista Ignacio Chen, 43, quien conducía un camión en compañía de Francisco Javier Jucub, 20, a quien hirieron con arma de fuego.
Ayer por la mañana, apareció el cuerpo de Chen, lo que provocó la ira de los pobladores, que se dieron a la tarea de buscar a los presuntos asesinos.
Encontraron a Yat y a Caal Caal, a quienes vapulearon hasta darles muerte.
Policías intentaron imponer el orden, pero fueron agredidos por la turba.
Linchan a dos en Chisec
Siglo XXI (20 jun 07)
Manuel Caal Caal, de 30 años, y Carlos Yat Maquín, de 26, fueron linchados en el cruce Nueva Palestina, Chisec, Alta Verapaz.
Ambos fueron señalados de asaltar, la noche del lunes, a Ignacio Chen y Francisco Javier Jurux, quienes viajaban en un camión cargado de maíz.
Chen fue asesinado a balazos y Jurux resultó herido. Con el testimonio de Jurux, quien identificó a los aludidos, los vecinos comenzaron una persecusión que terminó con una golpiza y posterior quema de ambos.
Manuel Caal Caal, de 30 años, y Carlos Yat Maquín, de 26, fueron linchados en el cruce Nueva Palestina, Chisec, Alta Verapaz.
Ambos fueron señalados de asaltar, la noche del lunes, a Ignacio Chen y Francisco Javier Jurux, quienes viajaban en un camión cargado de maíz.
Chen fue asesinado a balazos y Jurux resultó herido. Con el testimonio de Jurux, quien identificó a los aludidos, los vecinos comenzaron una persecusión que terminó con una golpiza y posterior quema de ambos.
19 June 2007
Tensión en Chiquimula por secuestro de niños
Por Leonardo Cereser, Edwin Paxtor y Coralia Orantes
Prensa Libre (19 jun 07)
La indignación por el asesinato de Alba Mishell España Díaz, de 9 años, aún no termina, y en Camotán y Jocotán, Chiquimula, persiste la tensión, porque se cree que ese crimen sacó a luz el problema del secuestro y tráfico de niños.
Ayer por la tarde, la población de Camotán se dividía entre los rezos en la casa de la niña asesinada y las discusiones con las que -en el salón municipal- se determinó un plan de seguridad para hacer frente a los presuntos secuestros de menores.
Mishell desapareció el jueves último, y su cuerpo fue localizado un día después, en el camino de terracería que de Camotán conduce a la aldea Muyurco.
En vista de esto, los pobladores reaccionaron con la captura de tres mujeres sindicadas del crimen: una fue linchada, otra fue vapuleada, y la otra no aparece.
El domingo recién pasado, en Jocotán, también se vivió un hecho similar, cuando Dunia Marleny Guerra Aldana, de 37, y María López Marcos, 40, fueron detenidos por los pobladores, sindicadas de haber secuestrado a una niña.
Vecinos quemaron, incluso, un autopatrulla y una motocicleta de las fuerzas de seguridad, en protesta porque éstas no permitieron que agredieran a las señaladas.
Las dos mujeres fueron enviadas a prisión ayer, y quedaron ligadas a proceso por el delito de secuestro de menores.
Vecinos tienen el control
Desde ayer, los pobladores de Jocotán y Camotán decidieron velar por la seguridad de esos municipios, para evitar que se sigan produciendo hechos delictivos.
Álvaro Mauricio Guerra, alcalde de Camotán, se reunió con unos 500 vecinos.
“Tenemos que organizarnos y tener nuestra propia seguridad, llevar registro de los extraños que vienen a vivir al pueblo y protegernos entre nosotros”, dijo Guerra.
Los agentes de la Policía Nacional Civil decidieron abandonar esos poblados, para evitar un enfrentamiento, ya que los amenazaban con atacarlos y que destruirían las subestaciones.
“Tenemos órdenes de trasladar todo a la Comisaría en Chiquimula”, dijo el policía Luis Bernardo Pinto, cuando recogía algunas de pertenencia de la Subestación de Jocotán.
La ira de los pobladores se debe a que tienen tres años de estar sufriendo con el secuestro y tráfico de niños. Sin embargo, las autoridades señalan que no hay denuncias al respecto.
Vecinos comentaron que los delincuentes logran convencer a mujeres que viven en extrema pobreza para entregar a los menores, y pagan Q3 mil por niño y Q2 mil por niña.
A pesar de los señalamientos, en el Ministerio Público (MP) no se conocen denuncias por estos hechos, pese a lo cual se iniciaron las pesquisas para determinar quiénes son los responsables.
Sectores de la sociedad consideran que hay grupos que se aprovechan de la pobreza de los pobladores, para comerciar con los menores -que después son dados en adopción-.
Pesquisas
Ayer se empezaron a recibir las declaraciones de los afectados, las cuales servirán para trazar las líneas de investigación.
“Estamos a la espera del informe forense”, dijo el fiscal Rudy Rocael Pineda.
Según información del médico forense -quien se identificó sólo con los apellidos López Araujo-, se presume que la niña España Díaz ya tenía unas 18 horas de haber fallecido cuando se encontró su cadáver.
En el informe forense se detalla que el cuerpo presenta varias lesiones, que no se hicieron en forma quirúrgica, y que, incluso, podrían haber sido causadas por animales.
Fiscales del MP informaron que se han tenido reportes de secuestros de menores entre familiares, pero esos hechos se solucionan rápido.
Habitantes de ambas comunidades recibieron un anónimo, donde se señala a ocho personas de ser parte de una red dedicada al comercio de niños.
En la Procuraduría de los Derechos Humanos se conocen cinco denuncias de secuestros de niños, en diferentes poblados de Chiquimula, las que serán analizadas para ver si tienen relación entre sí.
“El hallazgo sirvió para destapar un problema que todos conocíamos, pero nadie quería denunciar”, dijo Guerra.
En todas las casas de Camotán se observaba un crespón negro como símbolo de luto por Mishell, quien fue la primera Miss Chiquitita del pueblo.
“Era una niña a quien todos querían. Llamaba mucho la atención de la gente”, dijo María Díaz, tía de menor, cuando mostraba su cuarto ordenado, como quedó desde el jueves, cuando desapareció.
La tía todavía recuerda la última travesura, cuando, con pintura, manchó con sus manos las paredes de la casa que ahora son un recuerdo triste.
Los vecinos de estas poblaciones no hablan de lo sucedido; tienen temor por lo que puede pasarles a ellos o sus hijos, aunque reconocen estar alerta y que, cuando se enfrenten al secuestro de otro menor, reaccionarán igual, porque no creen en la justicia ni las autoridades, afirman.
MP: Testimonios
El Ministerio Público (MP) empezó a recibir las primeras declaraciones de los familiares y vecinos de la menor Alba Mishell España, asesinada la semana recién pasada en Camotán, Chiquimula.
“Aún no podemos dar detalles de quiénes podrían estar detrás de esto, pues debemos trazar una ruta de investigación”, expresó Rudy Rocael Pineda, fiscal de Chiquimula.
También esperan el informe del forense.
PDH: Denuncias
La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) ha recibido denuncias y, por ello, analiza cinco casos en donde se han reportado desapariciones de niños, para determinar si tienen relación entre sí.
Las denuncias que recibió la PDH señalan que existe un grupo de personas que se ha dedicado a comprar menores: las niñas se pagan a Q2 mil, y los niños, a Q3 mil. La PDH ve a la población temerosa de que surjan más problemas.
PNC: Se retiran
Los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) de Jocotán y Camotán abandonaron las subestaciones, debido a amenazas de los vecinos.
Luis Bernardo Pinto, jefe de la Subestación de Jocotán, dijo: “La muerte de Mishell provocó indignación; por ello, la población arremetió contra quienes, se sospecha, roban y trafican niños”.
Ayer, los agentes sacaron sus pertenencias del lugar, para evitar cualquier posible ataque.
Prensa Libre (19 jun 07)
La indignación por el asesinato de Alba Mishell España Díaz, de 9 años, aún no termina, y en Camotán y Jocotán, Chiquimula, persiste la tensión, porque se cree que ese crimen sacó a luz el problema del secuestro y tráfico de niños.
Ayer por la tarde, la población de Camotán se dividía entre los rezos en la casa de la niña asesinada y las discusiones con las que -en el salón municipal- se determinó un plan de seguridad para hacer frente a los presuntos secuestros de menores.
Mishell desapareció el jueves último, y su cuerpo fue localizado un día después, en el camino de terracería que de Camotán conduce a la aldea Muyurco.
En vista de esto, los pobladores reaccionaron con la captura de tres mujeres sindicadas del crimen: una fue linchada, otra fue vapuleada, y la otra no aparece.
El domingo recién pasado, en Jocotán, también se vivió un hecho similar, cuando Dunia Marleny Guerra Aldana, de 37, y María López Marcos, 40, fueron detenidos por los pobladores, sindicadas de haber secuestrado a una niña.
Vecinos quemaron, incluso, un autopatrulla y una motocicleta de las fuerzas de seguridad, en protesta porque éstas no permitieron que agredieran a las señaladas.
Las dos mujeres fueron enviadas a prisión ayer, y quedaron ligadas a proceso por el delito de secuestro de menores.
Vecinos tienen el control
Desde ayer, los pobladores de Jocotán y Camotán decidieron velar por la seguridad de esos municipios, para evitar que se sigan produciendo hechos delictivos.
Álvaro Mauricio Guerra, alcalde de Camotán, se reunió con unos 500 vecinos.
“Tenemos que organizarnos y tener nuestra propia seguridad, llevar registro de los extraños que vienen a vivir al pueblo y protegernos entre nosotros”, dijo Guerra.
Los agentes de la Policía Nacional Civil decidieron abandonar esos poblados, para evitar un enfrentamiento, ya que los amenazaban con atacarlos y que destruirían las subestaciones.
“Tenemos órdenes de trasladar todo a la Comisaría en Chiquimula”, dijo el policía Luis Bernardo Pinto, cuando recogía algunas de pertenencia de la Subestación de Jocotán.
La ira de los pobladores se debe a que tienen tres años de estar sufriendo con el secuestro y tráfico de niños. Sin embargo, las autoridades señalan que no hay denuncias al respecto.
Vecinos comentaron que los delincuentes logran convencer a mujeres que viven en extrema pobreza para entregar a los menores, y pagan Q3 mil por niño y Q2 mil por niña.
A pesar de los señalamientos, en el Ministerio Público (MP) no se conocen denuncias por estos hechos, pese a lo cual se iniciaron las pesquisas para determinar quiénes son los responsables.
Sectores de la sociedad consideran que hay grupos que se aprovechan de la pobreza de los pobladores, para comerciar con los menores -que después son dados en adopción-.
Pesquisas
Ayer se empezaron a recibir las declaraciones de los afectados, las cuales servirán para trazar las líneas de investigación.
“Estamos a la espera del informe forense”, dijo el fiscal Rudy Rocael Pineda.
Según información del médico forense -quien se identificó sólo con los apellidos López Araujo-, se presume que la niña España Díaz ya tenía unas 18 horas de haber fallecido cuando se encontró su cadáver.
En el informe forense se detalla que el cuerpo presenta varias lesiones, que no se hicieron en forma quirúrgica, y que, incluso, podrían haber sido causadas por animales.
Fiscales del MP informaron que se han tenido reportes de secuestros de menores entre familiares, pero esos hechos se solucionan rápido.
Habitantes de ambas comunidades recibieron un anónimo, donde se señala a ocho personas de ser parte de una red dedicada al comercio de niños.
En la Procuraduría de los Derechos Humanos se conocen cinco denuncias de secuestros de niños, en diferentes poblados de Chiquimula, las que serán analizadas para ver si tienen relación entre sí.
“El hallazgo sirvió para destapar un problema que todos conocíamos, pero nadie quería denunciar”, dijo Guerra.
En todas las casas de Camotán se observaba un crespón negro como símbolo de luto por Mishell, quien fue la primera Miss Chiquitita del pueblo.
“Era una niña a quien todos querían. Llamaba mucho la atención de la gente”, dijo María Díaz, tía de menor, cuando mostraba su cuarto ordenado, como quedó desde el jueves, cuando desapareció.
La tía todavía recuerda la última travesura, cuando, con pintura, manchó con sus manos las paredes de la casa que ahora son un recuerdo triste.
Los vecinos de estas poblaciones no hablan de lo sucedido; tienen temor por lo que puede pasarles a ellos o sus hijos, aunque reconocen estar alerta y que, cuando se enfrenten al secuestro de otro menor, reaccionarán igual, porque no creen en la justicia ni las autoridades, afirman.
MP: Testimonios
El Ministerio Público (MP) empezó a recibir las primeras declaraciones de los familiares y vecinos de la menor Alba Mishell España, asesinada la semana recién pasada en Camotán, Chiquimula.
“Aún no podemos dar detalles de quiénes podrían estar detrás de esto, pues debemos trazar una ruta de investigación”, expresó Rudy Rocael Pineda, fiscal de Chiquimula.
También esperan el informe del forense.
PDH: Denuncias
La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) ha recibido denuncias y, por ello, analiza cinco casos en donde se han reportado desapariciones de niños, para determinar si tienen relación entre sí.
Las denuncias que recibió la PDH señalan que existe un grupo de personas que se ha dedicado a comprar menores: las niñas se pagan a Q2 mil, y los niños, a Q3 mil. La PDH ve a la población temerosa de que surjan más problemas.
PNC: Se retiran
Los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) de Jocotán y Camotán abandonaron las subestaciones, debido a amenazas de los vecinos.
Luis Bernardo Pinto, jefe de la Subestación de Jocotán, dijo: “La muerte de Mishell provocó indignación; por ello, la población arremetió contra quienes, se sospecha, roban y trafican niños”.
Ayer, los agentes sacaron sus pertenencias del lugar, para evitar cualquier posible ataque.
18 June 2007
Sobre los recientes casos en Chiquimula
Por Carlos A. Mendoza (18 jun 07)
Lamentablemente, siguen ocurriendo casos de linchamiento en diversas zonas del país. Ahora sobresale en los medios escritos (leer abajo) el linchamiento en Camotán, Chiquimula.
Chiquimula es un departamento del Oriente de Guatemala. Es más conocido por ocupar el sexto puesto en el ranking de departamentos con mayores tasas de violencia homicida (ver artículo), que por ser un departamento con alguna incidencia en linchamientos. De hecho, en el período 1996-2002, Chiquimula únicamente registró 2 casos fatales y 4 formaciones de turbas. Lo que refuerza la idea de que donde abundan los homicidios hay pocos linchamientos, y donde hay muchos linchamientos hay pocos homicidios.
De esos 6 casos de linchamiento registrados por la MINUGUA en Chiquimula, 2 ocurrieron en el municipio de Jocotán. Ninguno en Camotán.
Esos dos municipios son particulares, porque en ellos ocurrió la hambruna del año 2002 a consecuencia de la caída de los precios del café en el mercado internacional durante el año previo y de la sequía que afectó la región. Según el Censo Nutricional de 2002 (citado por PNUD, p. 67) la desnutrición aguda estaba entre el 20 y el 19 por ciento, la desnutrición severa era del 10 por ciento, y la moderada iba de un 10 a un 9 por ciento. Por lo tanto, un 40 por ciento de la niñez estaba siendo víctima de algún grado de desnutrición.
Esa desgracia socioeconómica fue co-relacionada con una realidad sociológica: uno de esos municipios tiene un gran porcentaje de población indígena. Es el caso de Jocotán, con 81 por ciento, según el censo de población del año 2002. Camotán tiene un 17 por ciento, el cual es relativamente alto para esa región del país.
Como es sabido, yo he encontrado evidencia empírica para correlacionar la variable étnica con la probabilidad de que ocurra un linchamiento, pues los fuertes vínculos comunitarios, fundamentados en la identidad y el sentido de pertenencia, facilitan la acción colectiva para proveer bienes públicos que el Estado no provee, como seguridad y justicia (ver Mendoza 2007). Así que no me sorprende que emerjan brotes de violencia colectiva precisamente en esos municipios.
Referencias:
PNUD (2002). Informe Nacional de Desarrollo Humano. Guatemala: Desarrollo Humano, Mujeres y Salud.
Mendoza, C. (2007). Ausencia del Estado y Violencia Colectiva en Tierras Mayas. Una aproximación cuantitativa al fenómeno de los linchamientos en Guatemala (1996-2002). Guatemala: SEGEPLAN-FLACSO.
Lamentablemente, siguen ocurriendo casos de linchamiento en diversas zonas del país. Ahora sobresale en los medios escritos (leer abajo) el linchamiento en Camotán, Chiquimula.
Chiquimula es un departamento del Oriente de Guatemala. Es más conocido por ocupar el sexto puesto en el ranking de departamentos con mayores tasas de violencia homicida (ver artículo), que por ser un departamento con alguna incidencia en linchamientos. De hecho, en el período 1996-2002, Chiquimula únicamente registró 2 casos fatales y 4 formaciones de turbas. Lo que refuerza la idea de que donde abundan los homicidios hay pocos linchamientos, y donde hay muchos linchamientos hay pocos homicidios.
De esos 6 casos de linchamiento registrados por la MINUGUA en Chiquimula, 2 ocurrieron en el municipio de Jocotán. Ninguno en Camotán.
Esos dos municipios son particulares, porque en ellos ocurrió la hambruna del año 2002 a consecuencia de la caída de los precios del café en el mercado internacional durante el año previo y de la sequía que afectó la región. Según el Censo Nutricional de 2002 (citado por PNUD, p. 67) la desnutrición aguda estaba entre el 20 y el 19 por ciento, la desnutrición severa era del 10 por ciento, y la moderada iba de un 10 a un 9 por ciento. Por lo tanto, un 40 por ciento de la niñez estaba siendo víctima de algún grado de desnutrición.
Esa desgracia socioeconómica fue co-relacionada con una realidad sociológica: uno de esos municipios tiene un gran porcentaje de población indígena. Es el caso de Jocotán, con 81 por ciento, según el censo de población del año 2002. Camotán tiene un 17 por ciento, el cual es relativamente alto para esa región del país.
Como es sabido, yo he encontrado evidencia empírica para correlacionar la variable étnica con la probabilidad de que ocurra un linchamiento, pues los fuertes vínculos comunitarios, fundamentados en la identidad y el sentido de pertenencia, facilitan la acción colectiva para proveer bienes públicos que el Estado no provee, como seguridad y justicia (ver Mendoza 2007). Así que no me sorprende que emerjan brotes de violencia colectiva precisamente en esos municipios.
Referencias:
PNUD (2002). Informe Nacional de Desarrollo Humano. Guatemala: Desarrollo Humano, Mujeres y Salud.
Mendoza, C. (2007). Ausencia del Estado y Violencia Colectiva en Tierras Mayas. Una aproximación cuantitativa al fenómeno de los linchamientos en Guatemala (1996-2002). Guatemala: SEGEPLAN-FLACSO.
Pobladores intentan linchar ayer a una mujer en Jocotán
Por Ricardo Quinto
elPeriódico (18 jun 07)
Los vecinos de Jocotán se enfrentaron ayer con la Policía Nacional Civil (PNC), que rescató a una mujer que intentaban linchar.
Según Julio Hernández, director de la PNC, los hechos se produjeron a las 15:30 horas, cuando vecinos del barrio San Lorenzo, Jocotán, Chiquimula, intentaban linchar a una mujer que circulaba por la zona en compañía de una menor que supuestamente intentaba secuestrar.
Carlos Caljú, vocero de la PNC, agregó que después de rescatar a la mujer se comprobó que la menor era su familiar y que ambas sólo podían comunicarse en idioma chortí.
El intento de linchamiento se produjo dos días después de la desaparición y posterior asesinato de Michelle España Díaz, de 9 años, en la aldea Muyurcó, Camotán, Chiquimula. Este suceso mantiene un clima de tensión entre los vecinos de esta región chortí, donde circulan boletines con los nombres de varias personas acusadas de robar niños.
Cuando los pobladores de Jocotán vieron a la mujer que no era del lugar en compañía de la niña, pensaron que la había secuestrado.
En ese momento se conformó una turba que no pudo consumar su intención debido a una llamada realizada a la subestación de la PNC de Jocotán. Los elementos se presentaron al lugar para rescatar a la mujer agredida.
Los agentes de la PNC trasladaron a la víctima y la menor a la subestación, donde se constató su parentesco.
Sin embargo, la turba no aceptó la explicación que les brindó la PNC y procedió a quemar la subestación, una radiopatrulla y una motocicleta, y bloquearon las entradas al lugar.
Debido a lo anterior, la PNC demandó el apoyo de 80 agentes de los municipios cercanos, así como de un escuadrón de las Fuerzas Especiales Policiales (FEP), que llegó desde la ciudad capital. Este grupo lanzó gases lacrimógenos para disolver la turba y evacuar la zona.
Alejandro Giammattei, candidato presidencial de la Gran Alianza Nacional, y su equipo, que realizaban un mitin en Camotán, debió esperar que se levantaran los bloqueos para abandonar el municipio.
Carlos Caljú, portavoz de la PNC: “La mujer y la niña no hablaban español, sólo chortí. Ella no pudo defenderse de los señalamientos”.
elPeriódico (18 jun 07)
Los vecinos de Jocotán se enfrentaron ayer con la Policía Nacional Civil (PNC), que rescató a una mujer que intentaban linchar.
Según Julio Hernández, director de la PNC, los hechos se produjeron a las 15:30 horas, cuando vecinos del barrio San Lorenzo, Jocotán, Chiquimula, intentaban linchar a una mujer que circulaba por la zona en compañía de una menor que supuestamente intentaba secuestrar.
Carlos Caljú, vocero de la PNC, agregó que después de rescatar a la mujer se comprobó que la menor era su familiar y que ambas sólo podían comunicarse en idioma chortí.
El intento de linchamiento se produjo dos días después de la desaparición y posterior asesinato de Michelle España Díaz, de 9 años, en la aldea Muyurcó, Camotán, Chiquimula. Este suceso mantiene un clima de tensión entre los vecinos de esta región chortí, donde circulan boletines con los nombres de varias personas acusadas de robar niños.
Cuando los pobladores de Jocotán vieron a la mujer que no era del lugar en compañía de la niña, pensaron que la había secuestrado.
En ese momento se conformó una turba que no pudo consumar su intención debido a una llamada realizada a la subestación de la PNC de Jocotán. Los elementos se presentaron al lugar para rescatar a la mujer agredida.
Los agentes de la PNC trasladaron a la víctima y la menor a la subestación, donde se constató su parentesco.
Sin embargo, la turba no aceptó la explicación que les brindó la PNC y procedió a quemar la subestación, una radiopatrulla y una motocicleta, y bloquearon las entradas al lugar.
Debido a lo anterior, la PNC demandó el apoyo de 80 agentes de los municipios cercanos, así como de un escuadrón de las Fuerzas Especiales Policiales (FEP), que llegó desde la ciudad capital. Este grupo lanzó gases lacrimógenos para disolver la turba y evacuar la zona.
Alejandro Giammattei, candidato presidencial de la Gran Alianza Nacional, y su equipo, que realizaban un mitin en Camotán, debió esperar que se levantaran los bloqueos para abandonar el municipio.
Carlos Caljú, portavoz de la PNC: “La mujer y la niña no hablaban español, sólo chortí. Ella no pudo defenderse de los señalamientos”.
Intentan linchar a mujer en Jocotán
Por Gladys Ramírez y Orlando Reyes
Siglo 21 (18 jun 07)
Una turba enardecida de vecinos del municipio de Jocotán, en Chiquimula, intentó linchar a Dunia Marleny Guerra Aldana, a quien acusan de traficar con menores. Un reporte preliminar de nuestro corresponsal señala que los enfurecidos aldeanos quemaron una motocicleta y un autopatrulla de la Policía Nacional Civil (PNC).
Este hecho se da a dos días de que en Camotán, también en Chiquimula, lincharan a una mujer y vapulearan a otras dos, supuestas responsables de la muerte de la pequeña Alma Michelle España Díaz, de 8 años, a quien habrían secuestrado, para luego matarla y extraerle varios órganos del vientre, así como los ojos y el cuero cabelludo.
Al cierre de esta edición, Guerra había sido liberada por la Policía, pero los enfurecidos vecinos la emprendieron contra los vehículos y estación policial del lugar.
María López Marcos, quien también estuvo retenida porque con ella iba Brenda López López, de 8 años, de quien se temió estaba secuestrada, fue dejada libre por la turba luego de que el papá de la menor reconociera que no era un plagio porque María es tía de la niña.
Dos allanamientos
En Camotán, los residentes decidieron hacer justicia con sus manos, luego de detener a las tres mujeres.
Una de ellas, Ingrid Marisol Martínez, confesó haber recibido Q1 mil de Marciana y Jesús Interiano por entregarle a la niña. Responsabilizó a las hermanas de haber traficado los órganos, razón por la cual los vecinos las detuvieron, vapulearon e intentaron quemarlas. En el acto falleció Marciana.
La Comisaría de Chiquimula realizó dos allanamientos. Uno en la vivienda de Marciana. En el lugar encontró un maletín con el logotipo del Ministerio de Educación, el cual contenía ropa para bebé de ambos sexos. El otro lo hicieron en una cantina, donde no encontraron nada.
Siglo 21 (18 jun 07)
Una turba enardecida de vecinos del municipio de Jocotán, en Chiquimula, intentó linchar a Dunia Marleny Guerra Aldana, a quien acusan de traficar con menores. Un reporte preliminar de nuestro corresponsal señala que los enfurecidos aldeanos quemaron una motocicleta y un autopatrulla de la Policía Nacional Civil (PNC).
Este hecho se da a dos días de que en Camotán, también en Chiquimula, lincharan a una mujer y vapulearan a otras dos, supuestas responsables de la muerte de la pequeña Alma Michelle España Díaz, de 8 años, a quien habrían secuestrado, para luego matarla y extraerle varios órganos del vientre, así como los ojos y el cuero cabelludo.
Al cierre de esta edición, Guerra había sido liberada por la Policía, pero los enfurecidos vecinos la emprendieron contra los vehículos y estación policial del lugar.
María López Marcos, quien también estuvo retenida porque con ella iba Brenda López López, de 8 años, de quien se temió estaba secuestrada, fue dejada libre por la turba luego de que el papá de la menor reconociera que no era un plagio porque María es tía de la niña.
Dos allanamientos
En Camotán, los residentes decidieron hacer justicia con sus manos, luego de detener a las tres mujeres.
Una de ellas, Ingrid Marisol Martínez, confesó haber recibido Q1 mil de Marciana y Jesús Interiano por entregarle a la niña. Responsabilizó a las hermanas de haber traficado los órganos, razón por la cual los vecinos las detuvieron, vapulearon e intentaron quemarlas. En el acto falleció Marciana.
La Comisaría de Chiquimula realizó dos allanamientos. Uno en la vivienda de Marciana. En el lugar encontró un maletín con el logotipo del Ministerio de Educación, el cual contenía ropa para bebé de ambos sexos. El otro lo hicieron en una cantina, donde no encontraron nada.
16 June 2007
Una mujer linchada y dos vapuleadas
Por Óscar F. Herrera
elPeriódico (16 jun 07)
El plagio de una niña de 9 años en la aldea Muyurcó, del municipio de Camotán, en Chiquimula, la tarde del jueves, motivó una búsqueda que se extendió hasta el mediodía de ayer, cuando su cuerpo fue hallado sin algunos órganos en un terreno baldío. Tras el hecho, una turba capturó a tres mujeres, supuestas responsables, y las vapuleó en el centro de la aldea, hasta provocarle la muerte a una de ellas.
El oficial de los Bomberos Voluntarios, Alex Archila, de la 39 compañía, con sede en Chiquimula, indicó que una mujer identificada como Jesús Recinos, de 32 años, fue trasladada por una unidad de la Policía Nacional Civil (PNC) con quemaduras de segundo grado al hospital de ese departamento. La víctima mencionó que en el hecho podrían estar involucrados varios médicos que supuestamente realizaron la extracción de órganos a la menor.
“Los vecinos no nos dejan entrar al lugar en donde tienen en su poder a una mujer, y al parecer hay una tercera que ya está muerta”, refirió el socorrista. Lo lejano de la aldea imposibilitó la comunicación, tanto con elementos de la Policía como de bomberos, indicó el jefe de servicio de la Comisaría 23 de Chiquimula.
“El tío de la menor puso la denuncia de su desaparición a las 17:30 horas, y de inmediato montamos un operativo de registro de vehículos, ya que sabíamos que fue plagiada en un automóvil, pero sin resultados”, dijo el agente de la PNC.
Se informó que la turba agredió a periodistas y que destruyeron los vidrios de una autopatrulla, cuando arrebataron a una de las mujeres de las manos de los agentes.
Con supuestos antecedentes
Se trata de tres mujeres que tenían antecedentes de dedicarse a convencer mujeres embarazadas para dar en adopción a sus hijos, pero que esta vez las vincularon directamente con el plagio, asesinato y desmembramación, por lo que la población decidió vapulearlas.
Al cierre de la edición, tanto los bomberos como la Policía daban cuenta que en el lugar aún permanecía en poder de la turba una mujer con vida.
elPeriódico (16 jun 07)
El plagio de una niña de 9 años en la aldea Muyurcó, del municipio de Camotán, en Chiquimula, la tarde del jueves, motivó una búsqueda que se extendió hasta el mediodía de ayer, cuando su cuerpo fue hallado sin algunos órganos en un terreno baldío. Tras el hecho, una turba capturó a tres mujeres, supuestas responsables, y las vapuleó en el centro de la aldea, hasta provocarle la muerte a una de ellas.
El oficial de los Bomberos Voluntarios, Alex Archila, de la 39 compañía, con sede en Chiquimula, indicó que una mujer identificada como Jesús Recinos, de 32 años, fue trasladada por una unidad de la Policía Nacional Civil (PNC) con quemaduras de segundo grado al hospital de ese departamento. La víctima mencionó que en el hecho podrían estar involucrados varios médicos que supuestamente realizaron la extracción de órganos a la menor.
“Los vecinos no nos dejan entrar al lugar en donde tienen en su poder a una mujer, y al parecer hay una tercera que ya está muerta”, refirió el socorrista. Lo lejano de la aldea imposibilitó la comunicación, tanto con elementos de la Policía como de bomberos, indicó el jefe de servicio de la Comisaría 23 de Chiquimula.
“El tío de la menor puso la denuncia de su desaparición a las 17:30 horas, y de inmediato montamos un operativo de registro de vehículos, ya que sabíamos que fue plagiada en un automóvil, pero sin resultados”, dijo el agente de la PNC.
Se informó que la turba agredió a periodistas y que destruyeron los vidrios de una autopatrulla, cuando arrebataron a una de las mujeres de las manos de los agentes.
Con supuestos antecedentes
Se trata de tres mujeres que tenían antecedentes de dedicarse a convencer mujeres embarazadas para dar en adopción a sus hijos, pero que esta vez las vincularon directamente con el plagio, asesinato y desmembramación, por lo que la población decidió vapulearlas.
Al cierre de la edición, tanto los bomberos como la Policía daban cuenta que en el lugar aún permanecía en poder de la turba una mujer con vida.
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