Por Carlos A. Mendoza
Un colega me avisó de la transmisión, por televisión abierta, de un reciente episodio de linchamiento ocurrido en Patulul, Suchitepéquez. Me advirtió que era muy crudo. Lo he visto por YouTube. Las víctimas son cuatro hombres jóvenes, acusados de asaltar a miembros de la comunidad. En el video se observa cómo los lugareños les golpean y prenden en llamas…
El video tomado de la TV guatemalteca, subido al Internet por un televidente, ya casi llega a las 500 visitas. En la sección de comentarios se encuentra la misma tónica que en las redes sociales cuando los medios electrónicos reportan algún caso. La mayoría de los internautas aprueban el acto de violencia colectiva y lo justifican.
Personalmente, intento entender el fenómeno para poder detenerlo. Para ello, trato de no implicarme emocionalmente en el problema y evito entrar en el campo de la ética que sólo me llevaría a condenar los hechos y a buscar culpables. Lo que busco son causas.
Sin embargo, los medios de comunicación deben tener claro que posiblemente hay en los linchamientos un efecto de difusión por imitación, por lo que la transmisión de esos episodios puede facilitar el que “la idea de linchar” se adopte en otras comunidades. Esto es muy peligroso y, por eso –sin caer en la autocensura innecesaria, los medios de comunicación deben pensar bien cómo presentarán la noticia.
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El caso de Patulul se reportó brevemente en elPeriódico del 2 oct 2010.
"Otro hecho similar se suscitó en Patulul, Suchitepéquez, cuando una persona de sexo masculino, sindicado por los pobladores de pertenecer a una banda delincuencial que se dedicaba a extorsionar, fue quemada. Un oficial de la Comisaría 34 indicó que los agentes policiales no pudieron llegar al lugar porque los vecinos bloquearon las entradas, impidiéndoles la entrada."